Norainu
Poeta fiel al portal
El beso.
No quise dártelo.
Era una despedida y llevaría algo tuyo.
Nada que pesara tanto me dejaría andar en el camino
y ahí esta guardado, esperando.
No podía dártelo.
El polvo del tiempo se pega,
dejándo los besos quietos.
En los sueños y en la vigilia.
Han pasado días, meses, años.
Un traidor que no quiso salir de mi boca,
el que habla y rechaza otros besos.
La gente me aburre con su charla banal,
sus modas y su música pasajera.
Me hastían los deseos sin fondo,
el tiempo perdido y la ignorancia del aquí y ahora.
Eternidad.
Infinito.
El universo.
Espectro que me habla al oído,
espejismo cuerpo desnudo.
Anclado ese beso por mi garganta,
pugnando por salir, con esas lagrimas
y los sueños que son beso también.
Estamos atados.
Somos ese beso que pude darte.
Se aguanta en el aire, frente a tus labios cuando caminas
y llevo tu sombra pegada a mi boca.
No quise dártelo.
Era una despedida y llevaría algo tuyo.
Nada que pesara tanto me dejaría andar en el camino
y ahí esta guardado, esperando.
No podía dártelo.
El polvo del tiempo se pega,
dejándo los besos quietos.
En los sueños y en la vigilia.
Han pasado días, meses, años.
Un traidor que no quiso salir de mi boca,
el que habla y rechaza otros besos.
La gente me aburre con su charla banal,
sus modas y su música pasajera.
Me hastían los deseos sin fondo,
el tiempo perdido y la ignorancia del aquí y ahora.
Eternidad.
Infinito.
El universo.
Espectro que me habla al oído,
espejismo cuerpo desnudo.
Anclado ese beso por mi garganta,
pugnando por salir, con esas lagrimas
y los sueños que son beso también.
Estamos atados.
Somos ese beso que pude darte.
Se aguanta en el aire, frente a tus labios cuando caminas
y llevo tu sombra pegada a mi boca.
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