Itamar
Poeta asiduo al portal
Otoño; eres tú
sangre que da vida y respiro
a la soledad cansada
de jugar consigo misma
Otoño que se despeina y se mira
con ojos borrachos a su espejo,
trenzando mecánicamente en su garganta
un nuevo sorbo injurioso.
Otoño decadente y acariciable
así; mi otoño traga los días
sin masticarlos, queriendo llegar de nuevo
al principio desnudo de su inconciencia.
Otoño, tan pueblerino, tan común
tan, tan abrazador de la rutina,
de la costumbre de nombrarte
sin respuesta.
Otoño sustancial
que apellida mi existencia.
Vispera de espacios abrigados por el frío
enamorado platónicamente de la caricia,
del beso.
Las hojas caen movidas al aire;
ondando la esperanza enlutada
de ver reverdecer el sentido torcido
de morir.
sangre que da vida y respiro
a la soledad cansada
de jugar consigo misma
Otoño que se despeina y se mira
con ojos borrachos a su espejo,
trenzando mecánicamente en su garganta
un nuevo sorbo injurioso.
Otoño decadente y acariciable
así; mi otoño traga los días
sin masticarlos, queriendo llegar de nuevo
al principio desnudo de su inconciencia.
Otoño, tan pueblerino, tan común
tan, tan abrazador de la rutina,
de la costumbre de nombrarte
sin respuesta.
Otoño sustancial
que apellida mi existencia.
Vispera de espacios abrigados por el frío
enamorado platónicamente de la caricia,
del beso.
Las hojas caen movidas al aire;
ondando la esperanza enlutada
de ver reverdecer el sentido torcido
de morir.
::