Vamos a ver, princesa.
Si sigues así
voy a tener un gran dilema
en esta tibia y anhelada sorpresa.
¿Eras tu o era la luna
que con camisón de seda
llamó a mi ventana anoche
y dejó pintado en mi alcoba
un beso de carmin en el espejo?
Porque si eras tu
prepárate a que sople
mi huracán entre tus labios
de tisú y de terciopelo;
hasta lo más hondo de tu volcán
de fuego.
¿Y porqué será que atrapado
por tus ojos no puedo pensar
en nada más al mismo tiempo?
Me intriga el amor y me enloquece,
es extraño y caprichoso a veces:
''Sopla una brisa que no es brisa
sino empuje fugaz de mareas lejanas
que acercan frescas tormentas encendidas
en un verano dormido que revuelve el mar.
El remor profundo podria encerrarlo
en una caracola,
y escuchándola, sentiria la esperanza
plateada del blanco plenilunio;
el aleteo divino de las libélulas
en el estanque, que en diluvio
baña ahora el sol matinal.
Al oído , la ondina me anunciaria a cada nube
un amor esperado
Tan sentido y deseado como los que antaño presentia
entre espurnas de fuego en la noche oscura del invierno
dibujando un cuerpo de mujer.
Ha llegado la hora de volver a las raices de antaño.
Subir a caballo del viento ,
ese viento que dice ser brisa y que no es brisa ,
y es viento procedente de mareas lejanas,
de remotas playas de arcana sutileza:
¡Mi retorno al trono del sueño y la pureza!''
Si sigues así
voy a tener un gran dilema
en esta tibia y anhelada sorpresa.
¿Eras tu o era la luna
que con camisón de seda
llamó a mi ventana anoche
y dejó pintado en mi alcoba
un beso de carmin en el espejo?
Porque si eras tu
prepárate a que sople
mi huracán entre tus labios
de tisú y de terciopelo;
hasta lo más hondo de tu volcán
de fuego.
¿Y porqué será que atrapado
por tus ojos no puedo pensar
en nada más al mismo tiempo?
Me intriga el amor y me enloquece,
es extraño y caprichoso a veces:
''Sopla una brisa que no es brisa
sino empuje fugaz de mareas lejanas
que acercan frescas tormentas encendidas
en un verano dormido que revuelve el mar.
El remor profundo podria encerrarlo
en una caracola,
y escuchándola, sentiria la esperanza
plateada del blanco plenilunio;
el aleteo divino de las libélulas
en el estanque, que en diluvio
baña ahora el sol matinal.
Al oído , la ondina me anunciaria a cada nube
un amor esperado
Tan sentido y deseado como los que antaño presentia
entre espurnas de fuego en la noche oscura del invierno
dibujando un cuerpo de mujer.
Ha llegado la hora de volver a las raices de antaño.
Subir a caballo del viento ,
ese viento que dice ser brisa y que no es brisa ,
y es viento procedente de mareas lejanas,
de remotas playas de arcana sutileza:
¡Mi retorno al trono del sueño y la pureza!''
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