J.R. Olveira
Poeta recién llegado
Rondaba cerca ya de medianoche,
cuando un borracho al punto se acercaba,
miró fijo a la luna y dió reproche
de muchos tropezones que se daba.
Y de tantos licores a su gusto,
venía soñoliento y aturdido
que dió de bruces contra un gran arbusto
cayéndose en el suelo sorprendido.
Y sólo vió una sombra a su costado,
pues negra era la noche y en voz alta,
con un tono muy firme y asustado
gritó con poderío: ¿quién me asalta?.
<Respondióle el eco : "Salta">
En pie se puso, pálido semblante,
y sin querer el traje resquebraja,
retrocedió tres pasos y al instante:
- ¡Iros ya, que aquí tengo mi navaja!.
<Respondióle el eco "Baja">
Y quedóse el borracho con la brecha:
- No bajo, subid vós si sois valiente,
que ya se sabe cual es la cosecha
de aquel que mal cultiva su simiente.
<Respondióle el eco "Miente">
- ¿Mentiroso me llamáis, cruel bellaco?
Decidme ya quien sois, que con acierto
he de clavaros esto en el sobaco
y ya podréis así daros por muerto.
<Respondióle el eco "Muerto">
Díóse la vuelta aquel pobre mendigo,
con un paso veloz dejó al canalla,
que cuando no está vivo el enemigo
mejor salir del campo de batalla.
<Inspirado en un viejo poema que me recitaba mi abuelo del conocido poeta Francisco Añón>
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