Rosa Reeder
Poeta que considera el portal su segunda casa
En el Bosque de los Sueños Brillantes, los árboles susurran secretos que solo los niños pueden entender. Sus hojas no son verdes, sino de mil colores que cambian según tus risas. Allí, los conejos usan sombreros diminutos y hablan con acentos musicales, y los peces vuelan en el aire como globos luminosos, cantando canciones que hacen cosquillas en el corazón.
Cada piedra del bosque guarda un deseo antiguo, y si la tocas con tus manos, el deseo puede saltar y hacerse realidad por un segundo, tan brillante como un rayo de sol. Las flores bailan cuando escuchan pasos suaves, y los pájaros pintan arcoíris con sus alas mientras cuentan historias de mundos lejanos que viven dentro de un suspiro.
Pero lo más sorprendente de todo es que, en ese bosque, cada niño es un héroe invisible, capaz de descubrir puertas escondidas que llevan a aventuras infinitas. Solo hace falta cerrar los ojos un instante y dejar que la imaginación sea tu brújula.
Porque en el Bosque de los Sueños Brillantes, cada pensamiento se vuelve magia, cada risa se convierte en estrella, y cada corazón, por pequeño que sea, tiene el poder de iluminar la noche.
Rosa María Reeder
Derechos Reservados
Cada piedra del bosque guarda un deseo antiguo, y si la tocas con tus manos, el deseo puede saltar y hacerse realidad por un segundo, tan brillante como un rayo de sol. Las flores bailan cuando escuchan pasos suaves, y los pájaros pintan arcoíris con sus alas mientras cuentan historias de mundos lejanos que viven dentro de un suspiro.
Pero lo más sorprendente de todo es que, en ese bosque, cada niño es un héroe invisible, capaz de descubrir puertas escondidas que llevan a aventuras infinitas. Solo hace falta cerrar los ojos un instante y dejar que la imaginación sea tu brújula.
Porque en el Bosque de los Sueños Brillantes, cada pensamiento se vuelve magia, cada risa se convierte en estrella, y cada corazón, por pequeño que sea, tiene el poder de iluminar la noche.
Rosa María Reeder
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