Tom.R
Poeta recién llegado
Me encuentro perdido,
vagando en pensamientos sin sentido,
estoy en un húmedo bosque,
los pájaros dicen palabras,
que nadie puede comprender,
los ciervos cuentan secretos,
que otros no pueden saber.
Las horas ya no existen,
el mundo es un ser incontrolado,
avanzando por medio del pasto,
los árboles gritan por vida,
los animales corren por saltos,
la naturaleza ha nacido,
la vida ha resucitado.
Todo en un abrir y cerrar de ojos,
las plantas crecen aceleradamente,
el sol nos ha hablado,
no sé si es dios, o es mi padre,
voy recobrando vista, pero tarde,
he visto a una niña desolada,
cayendo fuerte ante la maleza,
acorralada y sin fuerza,
unos árboles la han maltratado.
Deseo salir de aquí,
de esta bizarra atmósfera,
el árbol me dice basta,
sus raíces están siendo cortadas,
su sabia está siendo derramada,
él ha muerto.
El suelo se reseca,
las niñas rojas se quedan quietas,
contienen sus lunares blancos,
la espuma del agua cesa,
sin embargo, se sigue excavando,
se sigue muriendo y carcomiéndose,
secándose y pudriéndose.
Me caigo en un espacio negro,
quince luces bancas veo,
nada más que un señor grisáceo,
que intenta despertarme
de la cama hospitalaria,
en la que yo estoy internado.
vagando en pensamientos sin sentido,
estoy en un húmedo bosque,
los pájaros dicen palabras,
que nadie puede comprender,
los ciervos cuentan secretos,
que otros no pueden saber.
Las horas ya no existen,
el mundo es un ser incontrolado,
avanzando por medio del pasto,
los árboles gritan por vida,
los animales corren por saltos,
la naturaleza ha nacido,
la vida ha resucitado.
Todo en un abrir y cerrar de ojos,
las plantas crecen aceleradamente,
el sol nos ha hablado,
no sé si es dios, o es mi padre,
voy recobrando vista, pero tarde,
he visto a una niña desolada,
cayendo fuerte ante la maleza,
acorralada y sin fuerza,
unos árboles la han maltratado.
Deseo salir de aquí,
de esta bizarra atmósfera,
el árbol me dice basta,
sus raíces están siendo cortadas,
su sabia está siendo derramada,
él ha muerto.
El suelo se reseca,
las niñas rojas se quedan quietas,
contienen sus lunares blancos,
la espuma del agua cesa,
sin embargo, se sigue excavando,
se sigue muriendo y carcomiéndose,
secándose y pudriéndose.
Me caigo en un espacio negro,
quince luces bancas veo,
nada más que un señor grisáceo,
que intenta despertarme
de la cama hospitalaria,
en la que yo estoy internado.