Carlos Aristy
Poeta que considera el portal su segunda casa
El brillante negro de tus ojos.
Uno siente la tristeza que lo cubre todo
cuando falta el brillante negro de tus ojos.
El cetro que ellos poseen y sustentan,
con una realeza que desquicia
a las otras mujeres a tu derredor.
Uno siente la soledad, que se ajusta a uno,
como una capa contra el caos de la lluvia
de lágrimas que se avecina por tu ausencia.
Cuando no están los azabaches de tus ojos
la claridad del día se opaca irrevocablemente.
Es una extraña física que genera tu mirada,
densos soles negros que irradian luz a mi vida,
son tus ojos que contienen su propio universo.
Uno siente la tristeza que lo cubre todo
cuando falta el brillante negro de tus ojos.
El cetro que ellos poseen y sustentan,
con una realeza que desquicia
a las otras mujeres a tu derredor.
Uno siente la soledad, que se ajusta a uno,
como una capa contra el caos de la lluvia
de lágrimas que se avecina por tu ausencia.
Cuando no están los azabaches de tus ojos
la claridad del día se opaca irrevocablemente.
Es una extraña física que genera tu mirada,
densos soles negros que irradian luz a mi vida,
son tus ojos que contienen su propio universo.
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