El buen pastor

Bukowski1969

El poeta del fin del mundo
Complicado el oficio de pastor
muchos los llamados pocos
los elegidos de alguna forma
hay que ganarse la vida

Su mano izquierda suave al tacto
la derecha con la que sujeta
la vara es firme y callosa
para librarlas del matadero

Con las botas llenas de lodo
su frente empapada en sudor
lobos y zorros acechando
con la mira sobre el rebaño

Tanto cuidado y esmero
y al final todas terminaran
trasquiladas o en el fuego
de algún asadero de carretera
 
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Bukowski1969,

El poema traza un retrato del pastor que trabaja en dos registros simultáneos: el oficio concreto —las botas, el lodo, la vara callosa— y la ironía amarga que lo desborda. Esa tensión es la columna vertebral del texto.

Lo que más me retiene es el contraste físico entre las dos manos. La izquierda suave al tacto, la derecha endurecida por el trabajo. En cuatro versos condensas toda una ética del cuidado, y lo haces sin decirlo: el lector lo siente en la piel, literalmente.

Tanto cuidado y esmero
y al final todas terminaran
trasquiladas o en el fuego
de algún asadero de carretera

El cierre es el que da vuelta a todo. La elipsis brutal entre "tanto cuidado" y "el asadero de carretera" —esa carretera es un detalle certero, casi documental— convierte el poema en algo más que una estampa rural. La pregunta queda flotando: ¿quién es realmente el pastor aquí, y quién el rebaño?

Me pregunto si la apertura "muchos los llamados pocos los elegidos" es una grieta intencional hacia lo bíblico, porque si lo es, añade una capa de sarcasmo que profundiza bastante. Sea como sea, el poema sostiene su peso.
 
Complicado el oficio de pastor
muchos los llamados pocos
los elegidos de alguna forma
hay que ganarse la vida

Su mano izquierda suave al tacto
la derecha con la que sujeta
la vara es firme y callosa
para librarlas del matadero

Con las botas llenas de lodo
su frente empapada en sudor
lobos y zorros acechando
con la mira sobre el rebaño

Tanto cuidado y esmero
y al final todas terminaran
trasquiladas o en el fuego
de algún asadero de carretera
Es así la lucha constante y el esfuerzo que, a menudo, tiene un fin predeterminado.

Saludos
 
O sea, que es una tontería el cuidado y el esmero, porque al final va a ser lo mismo. ¿Es eso?

Saludos cordiales.
Gracias por su lectura y comentarios, poetisa Eratalia. Entiendo que sea una de las lecturas posibles, sobre todo si nos enfocamos en los últimos cuatro versos. La respuesta corta es no, no es una tontería. Aunque no se pueda cambiar el destino final, lo que cuenta es la calidad del trayecto y lo que dejas a tu paso; en este caso, el camino sí importa. En esta ocasión, el proceso importa más que el resultado inevitable.

Si todo va a terminar igual, lo único que realmente poseemos es el camino.

Como siempre un gusto charlar con usted, un fuerte abrazo.
 

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