Pablo Alonso
Poeta asiduo al portal
Está empañada la ventana,
cerrada la puerta del corazón,
y los muros invisibles de mi alma arcana
que limita la tierra y secan una ilusión.
Pruebo frutos amargos a diario,
sangran los hombros, los pies, las manos
y en mi escondite oscuro y temerario
tejen las arañas esos momentos tan lejanos.
Escribo letras confusas todo el día,
oigo voces, adagios de desesperanza
y construyo para el viento una bella melodía
aunque se desangren mi amor y mi confianza.
Y es que en cada paso dejo un pedazo de mí,
en cada consejo una parte de mi alma,
estas palabras, estos versos, este poema baladí
son propuestas indecorosas para mi calma.
Receto mil cadencias, mil conjuros, mil hazañas
y mi espíritu se queja por menesteres sin saciar,
construyo puentes, derribo montañas
sin embargo mi mente está cansada y no para de llorar.
cerrada la puerta del corazón,
y los muros invisibles de mi alma arcana
que limita la tierra y secan una ilusión.
Pruebo frutos amargos a diario,
sangran los hombros, los pies, las manos
y en mi escondite oscuro y temerario
tejen las arañas esos momentos tan lejanos.
Escribo letras confusas todo el día,
oigo voces, adagios de desesperanza
y construyo para el viento una bella melodía
aunque se desangren mi amor y mi confianza.
Y es que en cada paso dejo un pedazo de mí,
en cada consejo una parte de mi alma,
estas palabras, estos versos, este poema baladí
son propuestas indecorosas para mi calma.
Receto mil cadencias, mil conjuros, mil hazañas
y mi espíritu se queja por menesteres sin saciar,
construyo puentes, derribo montañas
sin embargo mi mente está cansada y no para de llorar.