El caballo en la taberna

pepesori

Poeta que considera el portal su segunda casa
Equipo Revista "Eco y latido"
Exhausto de galopar durante toda la jornada, un caballo entró en la primera taberna que encontró a la entrada de la aldea.
Mirando con ojos de trotón al camarero exclamó:
¡Una cerveza por favor!
Atónito, el mozo tiró del grifo y se la sirvió sobre el mostrador de zinc, solo supo decir: son 10 euros.
El animal dejó un billete por ese importe, y ante la mirada incrédula del gañan que le había servido, añadió:
¡Qué pasa!, ¿es qué nunca ha visto a un caballo tomarse una cerveza?
El mozo, balbuceante, solo acertó a decir:
¿Le digo la verdad? Nunca.
El caballo colocó los cascos sobre la barra, y en actitud chulesca remató:
“Pues míreme bien, ya que con estos precios dudo mucho que vuelva a ver otro”
 
Exhausto de galopar durante toda la jornada, un caballo entró en la primera taberna que encontró a la entrada de la aldea.
Mirando con ojos de trotón al camarero exclamó:
¡Una cerveza por favor!
Atónito, el mozo tiró del grifo y se la sirvió sobre el mostrador de zinc, solo supo decir: son 10 euros.
El animal dejó un billete por ese importe, y ante la mirada incrédula del gañan que le había servido, añadió:
¡Qué pasa!, ¿es qué nunca ha visto a un caballo tomarse una cerveza?
El mozo, balbuceante, solo acertó a decir:
¿Le digo la verdad? Nunca.
El caballo colocó los cascos sobre la barra, y en actitud chulesca remató:
“Pues míreme bien, ya que con estos precios dudo mucho que vuelva a ver otro”
Buenos días
Un gusto verte en mi paso y leer tus lindas letras
Gracias por compartirlas
Un saludo
 
Exhausto de galopar durante toda la jornada, un caballo entró en la primera taberna que encontró a la entrada de la aldea.
Mirando con ojos de trotón al camarero exclamó:
¡Una cerveza por favor!
Atónito, el mozo tiró del grifo y se la sirvió sobre el mostrador de zinc, solo supo decir: son 10 euros.
El animal dejó un billete por ese importe, y ante la mirada incrédula del gañan que le había servido, añadió:
¡Qué pasa!, ¿es qué nunca ha visto a un caballo tomarse una cerveza?
El mozo, balbuceante, solo acertó a decir:
¿Le digo la verdad? Nunca.
El caballo colocó los cascos sobre la barra, y en actitud chulesca remató:
“Pues míreme bien, ya que con estos precios dudo mucho que vuelva a ver otro”
Sugestivo relato donde la formalizacion humana del caballo deja
esa prenda para pensar en el trato que en ocasiones recibimos.
me ha gustado mucho la trama. saludos amablesde luzyabsenta
 

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