esperancita
Poeta que considera el portal su segunda casa
En el café se dan cita el opulento y el peregrino
como el que me brindo el destino
tabaco, cigarrillo y buen vino,
oh... tardes ociosas de capuchino.
Yo sobrevire al mal de tus demonios
con una herida incurable y fatal,
son mis cigarrillos y un buen café, los testimonios
en mis desvelos de felino animal.
Por eso brindo con este café,
por ese amor que no vino
y que nunca vendrá,
escribiendo estos versos
a ese amor terminal.
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