necros73
Poeta que considera el portal su segunda casa
El café ya no consuela
Aquí se respira la tristeza
El viento de la noche
mece mi cabello encanecido,
la tarde languidece
al ritmo de los sorbos
del café.
Los recuerdos flotan perezosos,
mezclados con el humo
del cigarro,
me dejo seducir
por su melancolía
Hubo tardes así,
donde nuestras manos
se entrelazaron,
donde tus labios
y mis labios desesperados
se buscaban.
¿Recuerdas esa hambre?
¿Recuerdas esa pasión?
¿Recuerdas esa sed de amor?
Hoy solo me resta
este café,
el humo del ayer,
el horizonte que anuncia
la tarde morir.
Tras la torre de la iglesia
surge la primera estrella
Aquí estoy
rodeado de recuerdos,
de ti,
de tu risa,
de tu perfume
Compartiendo con tu
etérea presencia
mis ratos de soledad.
La luna se asoma majestuosa
El café ya no consuela,
es del hora del licor,
de la bendita sensación
de calor y deseo
que me deja
el primer sorbo del alcohol.
Cierro los ojos
para dejarme embriagar
por tu ausencia
Aquí se respira la tristeza
El viento de la noche
mece mi cabello encanecido,
la tarde languidece
al ritmo de los sorbos
del café.
Los recuerdos flotan perezosos,
mezclados con el humo
del cigarro,
me dejo seducir
por su melancolía
Hubo tardes así,
donde nuestras manos
se entrelazaron,
donde tus labios
y mis labios desesperados
se buscaban.
¿Recuerdas esa hambre?
¿Recuerdas esa pasión?
¿Recuerdas esa sed de amor?
Hoy solo me resta
este café,
el humo del ayer,
el horizonte que anuncia
la tarde morir.
Tras la torre de la iglesia
surge la primera estrella
Aquí estoy
rodeado de recuerdos,
de ti,
de tu risa,
de tu perfume
Compartiendo con tu
etérea presencia
mis ratos de soledad.
La luna se asoma majestuosa
El café ya no consuela,
es del hora del licor,
de la bendita sensación
de calor y deseo
que me deja
el primer sorbo del alcohol.
Cierro los ojos
para dejarme embriagar
por tu ausencia