En alguna duna,
la espuma,
se queda,
dorando la costa.
Se angosta el sendero,
enero que llega,
que espera lo nuevo,
a ver,
si es que llegas.
Poco tiempo,
la tarde
que arde,
las manos
que amasan,
renglones
que aguardan,
desarman
fogones,
heridas
que sangran,
que saben
a penas,
teñidas
de flores,
cubiertas
de páginas.
Después de la rompiente,
pasaste,
presente,
naciste en nostalgias.
Desde el grafo que canta,
hasta tu corazón.
Águila de Cristal.
Ya no queda la sal.
Solo nace el Amor.
Azules las pisadas
de poeta fugitivo,
de guerrillero herido
por liberar la savia
del Árbol de la Vida,
en este mundo hambriento,
devorador, suicida.
En este mundo terco,
digital,
primitivo.
En alguna mañana
encontraré tus manos,
siendo papel
o viento,
y cantaré a tu boca
hasta el último verso,
hasta el último aliento.
la espuma,
se queda,
dorando la costa.
Se angosta el sendero,
enero que llega,
que espera lo nuevo,
a ver,
si es que llegas.
Poco tiempo,
la tarde
que arde,
las manos
que amasan,
renglones
que aguardan,
desarman
fogones,
heridas
que sangran,
que saben
a penas,
teñidas
de flores,
cubiertas
de páginas.
Después de la rompiente,
pasaste,
presente,
naciste en nostalgias.
Desde el grafo que canta,
hasta tu corazón.
Águila de Cristal.
Ya no queda la sal.
Solo nace el Amor.
Azules las pisadas
de poeta fugitivo,
de guerrillero herido
por liberar la savia
del Árbol de la Vida,
en este mundo hambriento,
devorador, suicida.
En este mundo terco,
digital,
primitivo.
En alguna mañana
encontraré tus manos,
siendo papel
o viento,
y cantaré a tu boca
hasta el último verso,
hasta el último aliento.