Sorteando los avatares diarios te encuentro.
Me busqué por mil caminos
que al final eran el mismo
e indudablemente no me encontré.
Busqué a Dios por doquier
pero solo hayé lágrimas y desasosiego.
Y buscando a los demás, al fin,
hayé respuesta.
Humildad frente a orgullo.
Hoy me arrulla la nana íntima
que brota de tus labios
y, cual corsario, me apropio de los restos del naufrágio de mi vida.
Restos que conforman el nuevo devenir.
Sólo queda seguir, ¿sólo?.
Suficiente ocupación para el resto de mis días.
Veinticuatro horas más al frente de mi vida.
Que hoy soy yo y no el reflejo de lo que fui.
Si permaneces aquí conmigo
andaremos el camino mano a mano
y llegados a este punto,
no queda por aclarar más que la necesidad
de permanecer unidos,
pues juntos en dos partimos el dolor
y así a nuestras espaldas
esa carga repartida se hace llevadera.
Confío en vos que como yo
has visto quemar las naves de la obstinación
y el falso orgullo.
Tolero y acepto lo que esté por llegar
para así partir a donde sea.
A lo desconocido que nos espera hoy por hoy.
Solo por hoy.