Big Bear
Poeta que considera el portal su segunda casa
Girando en torno a nuestras vidas
los tiempos de Chronos fueron vanos
las tardes frías, la soledad, las heridas
y un precipicio nacido en nuestras manos
el vestíbulo está rancio, vacío
solo un recuerdo en medio del dolor
y mezquina una última gota de rocío
pone a media asta el paño del amor
la luz disminuyó creciéndonos la hiel
velamos caricias en la tenue oscuridad
sepultando los besos de amarga miel
¡que dolorosa y taciturna adversidad!
porque nuestro cándido amor
fue el pasar de un alud imaginario
no es nuestro, ni cándido, ni amor
es solo un estupor tonto y rutinario
ya no estamos, no sabemos
no nos vemos ni queremos
se han ido las razones de los dos
por el camino del adiós
los tiempos de Chronos fueron vanos
las tardes frías, la soledad, las heridas
y un precipicio nacido en nuestras manos
el vestíbulo está rancio, vacío
solo un recuerdo en medio del dolor
y mezquina una última gota de rocío
pone a media asta el paño del amor
la luz disminuyó creciéndonos la hiel
velamos caricias en la tenue oscuridad
sepultando los besos de amarga miel
¡que dolorosa y taciturna adversidad!
porque nuestro cándido amor
fue el pasar de un alud imaginario
no es nuestro, ni cándido, ni amor
es solo un estupor tonto y rutinario
ya no estamos, no sabemos
no nos vemos ni queremos
se han ido las razones de los dos
por el camino del adiós