haiku99
Poeta recién llegado
Es un camino arcilloso,
donde las voces de los callados resuenan entre
las bambalinas de sueños y añoros,
donde los deseos de ningún otro ferecen
desfallecidos en un ridículo honroso.
Camino de laberintos venosos,
de manos grandes excavando en los pozos,
de ojos conviviendo en las efemérides del altiplano,
de dientes de dioses,
de sangre cuajada en el parietal u occipital de una cabeza de santo de
cera quemada.
Camino,
camino de patio, de fruslería, de tontería,
de mentira y engaño.
Camino,
camino que fluye desde mi cuerpo
entre hojas y claros cuando
renace la niebla de pájaro aguado,
ése que vuela tan bajo, arrastrando su pecho de plumas,
incólume entre los picos pardos,
ése arraigado que vuela emponzoñado y siega a su paso entrañas y vísceras,
hasta tocar con su alma
la campana que repica ansiosa
en las penumbras de la boca.
Es un camino que yace en el lecho de hielo maldito, abrigando,
el murmullo del silencio único y abstracto,
un reducto de filamentoso hálito que
surge soltero en cada uno de los 7 lagos.
Camino anodino, enrevesado,
de idioma impostado, de cigueñal abatido,
de correrías genuinas en los vanos,
camino hacia un fondo obtuso,
color verdiclaro,
donde el fin se apura y,
lo alcanzo
donde las voces de los callados resuenan entre
las bambalinas de sueños y añoros,
donde los deseos de ningún otro ferecen
desfallecidos en un ridículo honroso.
Camino de laberintos venosos,
de manos grandes excavando en los pozos,
de ojos conviviendo en las efemérides del altiplano,
de dientes de dioses,
de sangre cuajada en el parietal u occipital de una cabeza de santo de
cera quemada.
Camino,
camino de patio, de fruslería, de tontería,
de mentira y engaño.
Camino,
camino que fluye desde mi cuerpo
entre hojas y claros cuando
renace la niebla de pájaro aguado,
ése que vuela tan bajo, arrastrando su pecho de plumas,
incólume entre los picos pardos,
ése arraigado que vuela emponzoñado y siega a su paso entrañas y vísceras,
hasta tocar con su alma
la campana que repica ansiosa
en las penumbras de la boca.
Es un camino que yace en el lecho de hielo maldito, abrigando,
el murmullo del silencio único y abstracto,
un reducto de filamentoso hálito que
surge soltero en cada uno de los 7 lagos.
Camino anodino, enrevesado,
de idioma impostado, de cigueñal abatido,
de correrías genuinas en los vanos,
camino hacia un fondo obtuso,
color verdiclaro,
donde el fin se apura y,
lo alcanzo