carlos lopez dzur
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sending prisoners overseas to extract information through water torture, removal of toenails and fingernails, beatings, and electrocution at the request of US officials is inhumane and must be stopped: US Congressman Edmund Markey, March 12, 2005
It has been immaterial to the critics that I have been a strong opponent of many of the policies of the Bush administration, such as the preemptive war in Iraq and coercive interrogation tactics, to include waterboarding... The fact that I was not involved in the decision-making process for any of these controversial policies and actions has been ignored: John Brennan, experto en Contraterrorismo
Obama: los torturadores son enfermos patológicos,
criminales, no importa el bando del que vengan. Lo son.
Tu antecesor tiene una mente indulgente, permisiva,
y es uno de ellos. Basta ver en sus ojos y es
como ver a Torquemada. Y Condolezza es su cómplice
y McCain, su compinche.
He sido un observador, sin voto, voz que les dijo
«Yo me opongo». Un combatiente enemigo que lo sea,
si lo es, pero ante evidencia de supervisiones judiciales.
De lo contrario, sólo nos forjamos victimarios. «Ustedes
están fortaleciendo al enemigo»: les dije.
Es la mucha tortura losque fanatiza los odios
en tantos pueblos árabes. «Yo me opongo».
Pero el país retiene en cárceles, sin cargos formales
y sin juicio, a quienes le da la gana. Es la forma de justificar
ante la prensa sus corillos histéricos: «Este país está
lleno de gandallas; ya no se puede confiar ni en el vecino».
Considérame para el cargo, Obama;
no soy como Casey ni Hayden; yo no creo en hacer
detenciones secretas ni arbitrarias. Ni en instalar
una cárcel en cualquier lugar del mundo.
En Norteamérica ya tenemos 2.2 millones de cautivos
en el sistema doméstico. Y cuesta mucho.
Es el contribuyente quien paga.
¿Es orden que un país se trague a su propios ciudadanos?
Hemos vuelto, creo yo, a los preolímpicos tiempos de Saturno.
Somos los carceleros de la Humanidad.
Tenemos un Nuevo Orden de argollas y barrotes.
El humanismo que soñaran los Padres Fundadores
lo hemos convertido en evangelio policíaco
y en brutales e inmorales tribunales de inquisidores.
Supe acerca del muchacho iraquí al que obligaron
a fumarse de corrido dos paquetes de tabaco.
Violaban su respiración y sus pulmones.
El tenía las manos atadas y nunca había fumado.
Obama, mira lo que hacen los republicanos
cuando predican democracia; mira el estilo
de McCain. Posiblemente, un residuo de venganza
que vendrá de la memoria de su cautiverio.
Hay soldados que son misericordiosos con los reos;
pero llega el torturador, enaltecido, autorizado,
y se vuelven brutales y ladinos. La jerarquía corrompe,
Obama; en la milicia la obediencia, desalma.
Más honesto que torturar pudiera ser
de plano el exterminio.
Yo supe del niño que agachó la cabeza,
avergonzado por la escena de ver a su padre desnudo,
humillado, cuando las tropas escupían sobre sus genitales.
¿Cómo decir, 'soy cristiano', 'tengo valores' y haber
participado en ésto? ¿Qué diferencia hay entre un matón
de los Carteles Mexicanos y un militar entrenado
en los EE.UU. si ambos secuestran subrepticiamente,
meten en una zanja, para tres días de frío,
al que llaman enemigo, o su blanco,
y vendan sus ojos, lo alimentan de comida en mal estado,
agua con sus gargajos y orines, y les desnudan para que se vean
al defecar unos delante de los otros?
Condolezza, Hayden, Bush-McCain, te dirán que soy blando.
Que no celo los intereses nacionales, pero que mi salario
lo paga el Pentágono. Que seré un mediocre experto
en contraterrorismo... ¿qué opinas tú, nuevo Presidente?
... y me interesa, servir a tu gobierno, pero depende
en qué estima tengas los derechos humanos...
Denunciaría el hacinamiento, las torturas en los campos
de detención secretos, la existencia de detenidos sin abogados,
sin contacto alguno con el mundo, reos de prisiones fantasmales
que la Cruz Roja ignora si se trata de una región de vivos
o de muertos. Ni ellos mismos, como reos, saben
si son almas en penas, o espectros de sucesivos egos.
Puede que ya no sepan cuántos golpes
le dieron en sus cráneos; o cuántas bofetadas
en el rostro; puede que ya no importe
las congeladas donde se les dio tormento
y se les interrogó hasta escucharse el «Soy culpable»
(tan sólo por ser iraquí y haber nacido).
No sabrán sobre «the simulated drowning»
no sabrán su número entre 10,000 prisioneros.
No sabrá que en Abu Ghraib estuvieron
con los rostros cubiertos, pero desnudos para
que Lynndie England y Charles Graner
festejeran sus lujurias ante ellos.
No sabrá la CIA designa «blacksites»
a sus cuarteles de tortura sistemática
y que él, el torturado, puede que haya pasado
hasta por 4 de ellos sea en Egipto, Siria,
Jordania o Guantánamo.
No sabrán que, en derecho, que hay necesidad
de un vínculo suyo con participación fáctica
en el conflicto armado. No es cosa de ser
meramente el simpatizante pasivo.
Bush ha autorizado la tortura, que se 'desaparezcan'
a muchos captores y detenidos. Obama,
he sido observador, y he dicho: «Yo me opongo»,
pero se me ha desconocido y difamado.
Ahora mismo, yo soy un sospechoso.
Se menciona mi nombre de maldito.
06-05-2006 / El libro de la guerra
John Brenan= un candidato al Departamento de Defensa del gobierno de Obama, sacrificado por la mala prensa que se le dio por ser un opositor del terrorismo de Estado bajo la Administración Bush
<a href="http://carloslopezdzur-carlos.blogspot.com/2008/10/el-libro-de-la-guerra-indice.html">El libro de la guerra</a>
It has been immaterial to the critics that I have been a strong opponent of many of the policies of the Bush administration, such as the preemptive war in Iraq and coercive interrogation tactics, to include waterboarding... The fact that I was not involved in the decision-making process for any of these controversial policies and actions has been ignored: John Brennan, experto en Contraterrorismo
Obama: los torturadores son enfermos patológicos,
criminales, no importa el bando del que vengan. Lo son.
Tu antecesor tiene una mente indulgente, permisiva,
y es uno de ellos. Basta ver en sus ojos y es
como ver a Torquemada. Y Condolezza es su cómplice
y McCain, su compinche.
He sido un observador, sin voto, voz que les dijo
«Yo me opongo». Un combatiente enemigo que lo sea,
si lo es, pero ante evidencia de supervisiones judiciales.
De lo contrario, sólo nos forjamos victimarios. «Ustedes
están fortaleciendo al enemigo»: les dije.
Es la mucha tortura losque fanatiza los odios
en tantos pueblos árabes. «Yo me opongo».
Pero el país retiene en cárceles, sin cargos formales
y sin juicio, a quienes le da la gana. Es la forma de justificar
ante la prensa sus corillos histéricos: «Este país está
lleno de gandallas; ya no se puede confiar ni en el vecino».
Considérame para el cargo, Obama;
no soy como Casey ni Hayden; yo no creo en hacer
detenciones secretas ni arbitrarias. Ni en instalar
una cárcel en cualquier lugar del mundo.
En Norteamérica ya tenemos 2.2 millones de cautivos
en el sistema doméstico. Y cuesta mucho.
Es el contribuyente quien paga.
¿Es orden que un país se trague a su propios ciudadanos?
Hemos vuelto, creo yo, a los preolímpicos tiempos de Saturno.
Somos los carceleros de la Humanidad.
Tenemos un Nuevo Orden de argollas y barrotes.
El humanismo que soñaran los Padres Fundadores
lo hemos convertido en evangelio policíaco
y en brutales e inmorales tribunales de inquisidores.
Supe acerca del muchacho iraquí al que obligaron
a fumarse de corrido dos paquetes de tabaco.
Violaban su respiración y sus pulmones.
El tenía las manos atadas y nunca había fumado.
Obama, mira lo que hacen los republicanos
cuando predican democracia; mira el estilo
de McCain. Posiblemente, un residuo de venganza
que vendrá de la memoria de su cautiverio.
Hay soldados que son misericordiosos con los reos;
pero llega el torturador, enaltecido, autorizado,
y se vuelven brutales y ladinos. La jerarquía corrompe,
Obama; en la milicia la obediencia, desalma.
Más honesto que torturar pudiera ser
de plano el exterminio.
Yo supe del niño que agachó la cabeza,
avergonzado por la escena de ver a su padre desnudo,
humillado, cuando las tropas escupían sobre sus genitales.
¿Cómo decir, 'soy cristiano', 'tengo valores' y haber
participado en ésto? ¿Qué diferencia hay entre un matón
de los Carteles Mexicanos y un militar entrenado
en los EE.UU. si ambos secuestran subrepticiamente,
meten en una zanja, para tres días de frío,
al que llaman enemigo, o su blanco,
y vendan sus ojos, lo alimentan de comida en mal estado,
agua con sus gargajos y orines, y les desnudan para que se vean
al defecar unos delante de los otros?
Condolezza, Hayden, Bush-McCain, te dirán que soy blando.
Que no celo los intereses nacionales, pero que mi salario
lo paga el Pentágono. Que seré un mediocre experto
en contraterrorismo... ¿qué opinas tú, nuevo Presidente?
... y me interesa, servir a tu gobierno, pero depende
en qué estima tengas los derechos humanos...
Denunciaría el hacinamiento, las torturas en los campos
de detención secretos, la existencia de detenidos sin abogados,
sin contacto alguno con el mundo, reos de prisiones fantasmales
que la Cruz Roja ignora si se trata de una región de vivos
o de muertos. Ni ellos mismos, como reos, saben
si son almas en penas, o espectros de sucesivos egos.
Puede que ya no sepan cuántos golpes
le dieron en sus cráneos; o cuántas bofetadas
en el rostro; puede que ya no importe
las congeladas donde se les dio tormento
y se les interrogó hasta escucharse el «Soy culpable»
(tan sólo por ser iraquí y haber nacido).
No sabrán sobre «the simulated drowning»
no sabrán su número entre 10,000 prisioneros.
No sabrá que en Abu Ghraib estuvieron
con los rostros cubiertos, pero desnudos para
que Lynndie England y Charles Graner
festejeran sus lujurias ante ellos.
No sabrá la CIA designa «blacksites»
a sus cuarteles de tortura sistemática
y que él, el torturado, puede que haya pasado
hasta por 4 de ellos sea en Egipto, Siria,
Jordania o Guantánamo.
No sabrán que, en derecho, que hay necesidad
de un vínculo suyo con participación fáctica
en el conflicto armado. No es cosa de ser
meramente el simpatizante pasivo.
Bush ha autorizado la tortura, que se 'desaparezcan'
a muchos captores y detenidos. Obama,
he sido observador, y he dicho: «Yo me opongo»,
pero se me ha desconocido y difamado.
Ahora mismo, yo soy un sospechoso.
Se menciona mi nombre de maldito.
06-05-2006 / El libro de la guerra
John Brenan= un candidato al Departamento de Defensa del gobierno de Obama, sacrificado por la mala prensa que se le dio por ser un opositor del terrorismo de Estado bajo la Administración Bush
<a href="http://carloslopezdzur-carlos.blogspot.com/2008/10/el-libro-de-la-guerra-indice.html">El libro de la guerra</a>
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