Michael Angelo Guadalupe
Poeta recién llegado
El cantar de Elena
En la concurrida avenida de las nostalgias, nació Elena,
hija de invierno, amante de la Luna y enemiga del Sol.
Ella partía llegado el Alba, para evitar ser su prisionera,
se escondía en las penumbras, huyendo del calor,
huyendo de las glorias venideras, huyendo del amor.
¡Elena! ¡Elena!
¿Por que tu aversión es en contra de Dios?
¿Por que debates lo amable y lo puro?
Si estando sola sollozará tu alma en el día atroz,
cuando se te juzgue por ser infame, ¡Ay de tu futuro!
¡Elena! ¡Elena!
No permitas que expire tu afección al arte,
pues la deidad de la lluvia eres y del invierno la señora.
Cuando Noe entro en el arca, con vasta lluvia castigaste,
no era tu orden matar la vida que Dios valora,
fue vil tu desmesura y Justos fueron al juzgarte.
¡Elena! ¡Oh! !Si cantara Elena!
El aquejar de los mortales se eleva al cielo,
por que los castigas con sigilo,
cuando se arrodillan a pedirte perdón,
a implorarte por sosiego.
Canta, Elena, ¡Canta!
Olvida los tiempos cuando bajo tu guardia murió Leonidas,
y cuando bajo tus gotas en la cruz murió Jesus,
recuerda siempre sus palabras; no saben lo que hacen,
¡Por Dios! Reside ya en la afable armonía de la luz.
-Mykael Angelou Guadalupe
En la concurrida avenida de las nostalgias, nació Elena,
hija de invierno, amante de la Luna y enemiga del Sol.
Ella partía llegado el Alba, para evitar ser su prisionera,
se escondía en las penumbras, huyendo del calor,
huyendo de las glorias venideras, huyendo del amor.
¡Elena! ¡Elena!
¿Por que tu aversión es en contra de Dios?
¿Por que debates lo amable y lo puro?
Si estando sola sollozará tu alma en el día atroz,
cuando se te juzgue por ser infame, ¡Ay de tu futuro!
¡Elena! ¡Elena!
No permitas que expire tu afección al arte,
pues la deidad de la lluvia eres y del invierno la señora.
Cuando Noe entro en el arca, con vasta lluvia castigaste,
no era tu orden matar la vida que Dios valora,
fue vil tu desmesura y Justos fueron al juzgarte.
¡Elena! ¡Oh! !Si cantara Elena!
El aquejar de los mortales se eleva al cielo,
por que los castigas con sigilo,
cuando se arrodillan a pedirte perdón,
a implorarte por sosiego.
Canta, Elena, ¡Canta!
Olvida los tiempos cuando bajo tu guardia murió Leonidas,
y cuando bajo tus gotas en la cruz murió Jesus,
recuerda siempre sus palabras; no saben lo que hacen,
¡Por Dios! Reside ya en la afable armonía de la luz.
-Mykael Angelou Guadalupe
Última edición: