Aisha Baranowska
Poeta que considera el portal su segunda casa
I
Canta el viento
de mi sufrimiento,
canta de la lejanía
y del olvido...
Canta del tiempo
perdido,
paisajes del sueño...
Canta del corazón ardiente -
y del amor sin dueño...
Llora el cielo
por mi anhelo,
llora por mi soledad -
por esta amargura
de esperar...
II
Llueve - solitarias, las horas
pasan y no pasa la tristeza
del alma ausente,
cuando la noche empieza -
el llanto de la oscuridad,
ese dolor que se siente
al volver a morir,
después de haber renacido...
Llueve - añorada, su presencia
la que mata a distancia,
el aire tiene su fragancia -
y la flor de mi vida se marchita,
entre luz y sonrisa;
un recuerdo fugaz...
El antiguo temor
de salir perdiendo;
como si fuera el amor -
un juego de conciencia...
El puñal de su silencio
atraviesa mi corazón...
¡Asesino! Mataste a quien te ama -
aún muerta, desde la tumba,
con locura y pasión...
III
Duerme el mundo,
espíritu moribundo
en su agonía
te llama desde lejos -
ven, a devolverme la alegría,
a tomar lo que es tuyo
por derecho...
Ven - a darle sentido
a mi existencia,
a curar mi ser herido
por tu ausencia...
Ven, a rescatarme de la muerte -
como lo has hecho una vez...
Ven - yo necesito quererte,
aunque fuiste tú
mi salvador - y mi verdugo...
Ven, porque para mí
no hay vida
sin tu calor y ternura...
Tan sólo - eterna amargura,
en la cual estoy perdida...
La noche sin fin - y un desierto
tremendo, lleno del vacío;
un triste frío
de la tumba abierta...
¡Ya, estoy muerta!
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[18-07-2012]
Canta el viento
de mi sufrimiento,
canta de la lejanía
y del olvido...
Canta del tiempo
perdido,
paisajes del sueño...
Canta del corazón ardiente -
y del amor sin dueño...
Llora el cielo
por mi anhelo,
llora por mi soledad -
por esta amargura
de esperar...
II
Llueve - solitarias, las horas
pasan y no pasa la tristeza
del alma ausente,
cuando la noche empieza -
el llanto de la oscuridad,
ese dolor que se siente
al volver a morir,
después de haber renacido...
Llueve - añorada, su presencia
la que mata a distancia,
el aire tiene su fragancia -
y la flor de mi vida se marchita,
entre luz y sonrisa;
un recuerdo fugaz...
El antiguo temor
de salir perdiendo;
como si fuera el amor -
un juego de conciencia...
El puñal de su silencio
atraviesa mi corazón...
¡Asesino! Mataste a quien te ama -
aún muerta, desde la tumba,
con locura y pasión...
III
Duerme el mundo,
espíritu moribundo
en su agonía
te llama desde lejos -
ven, a devolverme la alegría,
a tomar lo que es tuyo
por derecho...
Ven - a darle sentido
a mi existencia,
a curar mi ser herido
por tu ausencia...
Ven, a rescatarme de la muerte -
como lo has hecho una vez...
Ven - yo necesito quererte,
aunque fuiste tú
mi salvador - y mi verdugo...
Ven, porque para mí
no hay vida
sin tu calor y ternura...
Tan sólo - eterna amargura,
en la cual estoy perdida...
La noche sin fin - y un desierto
tremendo, lleno del vacío;
un triste frío
de la tumba abierta...
¡Ya, estoy muerta!
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[18-07-2012]