jesse salas
Poeta que considera el portal su segunda casa
La nieve cubre a los cedros ya caídos por el
tiempo. desde sus ramas las gotas frisadas
adornan con su lustre al calor tímido que
anuncia la llegada de la primavera,
disolviendo a la blanca nieve de su esencia
que se tornan a las aguas de sus remansos que
corren sin prisa sacudiendo sus sabanas hacia
el mar.
donde las olas se cubren con la seda de su
espuma fundiéndose a la humeda arena
frente al sol callente con la sonrisa de las
estrellas, el coro de gaviotas sumiso al escuchar
el canto de las sirenas.
acariciando al cielo con la balada de amor
aquella que desprende la cinta de seda roja
dejando caer al clavel,
abriendo las puertas de cristal donde los sueños
del primer beso. llenos de rubor cautivan al
corazón con las alas de la ilusión dejando atrás
el brillo de la inocencia . tejiendo los fuertes
lazos de la seductora pasión del primer amor.
jesse salas
tiempo. desde sus ramas las gotas frisadas
adornan con su lustre al calor tímido que
anuncia la llegada de la primavera,
disolviendo a la blanca nieve de su esencia
que se tornan a las aguas de sus remansos que
corren sin prisa sacudiendo sus sabanas hacia
el mar.
donde las olas se cubren con la seda de su
espuma fundiéndose a la humeda arena
frente al sol callente con la sonrisa de las
estrellas, el coro de gaviotas sumiso al escuchar
el canto de las sirenas.
acariciando al cielo con la balada de amor
aquella que desprende la cinta de seda roja
dejando caer al clavel,
abriendo las puertas de cristal donde los sueños
del primer beso. llenos de rubor cautivan al
corazón con las alas de la ilusión dejando atrás
el brillo de la inocencia . tejiendo los fuertes
lazos de la seductora pasión del primer amor.
jesse salas