hanibal velez
Poeta recién llegado
No sé cómo podre olvidar el canto del
ave que permanece en mi mente, y
envolviendo el silencio con el pensamiento
sigo el sonido y viajo despierto, alrededor
del mundo, conociendo el firmamento a
través del tiempo,
con sonrisas fingidas y en soledad me
lamento; y en los sonidos del viento se
refugia este cuerpo y danza mi alma por
un momento, y luego, se oscurece el cielo
y en la mística noche sueño despierto,
mientras las estrellas danzan alrededor de
la luna y llora el cielo de tristeza o de alegría
fortaleciendo la tierra que morirá algún día,
mientras camino por la ciudad de piedra fría,
el llanto de la lluvia es melancolía, que cae
sobre mi cuerpo disfrazado de alegría, y en
el sonido del viento se escucha el grito de este
silencio que provoca el llanto y revive al sufrimiento,
y los recuerdos aparecen libremente por mi mente
queriendo escapar de esta realidad, olvidando aquel
pasado lleno de espinas que destruyo al corazón
e invadió de dolor la alegría de la vida, y por algún
momento me sentí morir y luego en el silencio llore
por ti, y desde entonces no puedo olvidar el canto del
ave que permanece en mí.
ave que permanece en mi mente, y
envolviendo el silencio con el pensamiento
sigo el sonido y viajo despierto, alrededor
del mundo, conociendo el firmamento a
través del tiempo,
con sonrisas fingidas y en soledad me
lamento; y en los sonidos del viento se
refugia este cuerpo y danza mi alma por
un momento, y luego, se oscurece el cielo
y en la mística noche sueño despierto,
mientras las estrellas danzan alrededor de
la luna y llora el cielo de tristeza o de alegría
fortaleciendo la tierra que morirá algún día,
mientras camino por la ciudad de piedra fría,
el llanto de la lluvia es melancolía, que cae
sobre mi cuerpo disfrazado de alegría, y en
el sonido del viento se escucha el grito de este
silencio que provoca el llanto y revive al sufrimiento,
y los recuerdos aparecen libremente por mi mente
queriendo escapar de esta realidad, olvidando aquel
pasado lleno de espinas que destruyo al corazón
e invadió de dolor la alegría de la vida, y por algún
momento me sentí morir y luego en el silencio llore
por ti, y desde entonces no puedo olvidar el canto del
ave que permanece en mí.
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