Israel_Gayosso
Poeta recién llegado
Vela mojada del tormento
Hierros torcidos por el llanto.
Roja manzana enfurecida
Crueles galardones que me asisten.
Más ahora no te temo
Pincho la bravura agónica celeste.
¿Y el Mesías inmaterial?
Abandonado en el lauro de las fortunas.
¿Por qué he de rezarte?
¿Por qué he de adorarte?
Si harto estoy
De mis limadas alegrías.
Celoso incierto ángel de la piedad
Quieres de rehén a mi alma evaporada.
Una luz y una noche
Burlas de tus barbas.
La misma serenata italiana
Con guitarras españolas.
Derribando corazones,
Como el que permite
El azote de las torres.
Glorioso hueco de mi cuerpo
Sin dueño de los gratos
¡Pidiendo diezmos para el Amado!
Paz rasposa
Y una enlodada moral engendrada
A los minutos en el agua.
Ofrendas para el rico
Maravillas hambrientas para el pobre
¡Soliloquio de la comarca!
El eterno sin oídos.
Coros funestos para el perdido
¡Placentero, yo no he huido!
Con el sudor labrado de mi andar
¡Jamás caducarás mi valentía!
A si ciega Dios, a quien quiera perder
Hierros torcidos por el llanto.
Roja manzana enfurecida
Crueles galardones que me asisten.
Más ahora no te temo
Pincho la bravura agónica celeste.
¿Y el Mesías inmaterial?
Abandonado en el lauro de las fortunas.
¿Por qué he de rezarte?
¿Por qué he de adorarte?
Si harto estoy
De mis limadas alegrías.
Celoso incierto ángel de la piedad
Quieres de rehén a mi alma evaporada.
Una luz y una noche
Burlas de tus barbas.
La misma serenata italiana
Con guitarras españolas.
Derribando corazones,
Como el que permite
El azote de las torres.
Glorioso hueco de mi cuerpo
Sin dueño de los gratos
¡Pidiendo diezmos para el Amado!
Paz rasposa
Y una enlodada moral engendrada
A los minutos en el agua.
Ofrendas para el rico
Maravillas hambrientas para el pobre
¡Soliloquio de la comarca!
El eterno sin oídos.
Coros funestos para el perdido
¡Placentero, yo no he huido!
Con el sudor labrado de mi andar
¡Jamás caducarás mi valentía!
A si ciega Dios, a quien quiera perder