El carro

Nordillo

DIEGO ABEL SANCHEZ
Gélido está el viento que duro golpea,

La neblina cubre como temible marea.

Yo, con mi carro en la fría madrugada,

En una jornada que parece sosegada.

Quiera Dios que el destino hoy me asista,

Sin pan el hambre muy temprano se alista.

Cobre y bronce busco en cada esquina,

Sólo fierros viejos me llevan a la ruina.

Honrado es ser un laborioso reciclador,

Pero deseo ser un orgulloso trabajador.

Las oportunidades de niño me esquivaron,

La buena vida y el amor me abandonaron.

Hoy lucho cada día por un futuro mejor,

Todo es cuesta arriba y muy agotador. .

Confío en la buena voluntad de la gente,

Sólo indiferencia y soberbia del dirigente.

Dice el gobernante todo pronto cambiará,

El puño alzado de un pueblo se impondrá.

Por la madrugada finaliza la larga jornada,

Vuelvo a mi hogar con mi familia soñada.

Nadie me escucha…una plegaria al cielo,

Un grito de esperanza colmado de recelo.​
 
Última edición:
Un poema en pareados polimétricos comentando esa jornada del que busca chatarras para ganarse la vida, como observación te diré que evites presentar todos los versos con mayúscula si no están justificadas por punto.

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