Quizás una sonrisa franca
que desordene el alma
o un sincero "lo siento"
taladrando al corazón;
tal vez, hasta un roce
mágico de mis dedos
sobre el relieve húmedo
de tus mejillas encendidas,
habrían apagado el fuego
centelleante de tus ojos
y abortado el pensamiento
confuso de tu partida.
Pero la sangre, antes hirviente,
se congeló en mis venas
y la sed de mi orgullo
se tragó las palabras
que pensé, pero no dije.
!Tonto cuerpo que te aleja
para gritar tu nombre
al umbral de cada sueño
que me duerme y me despierta
bajo el castigo de extrañarte
por siempre entre el silencio
que se adueñó de tu ausencia!
que desordene el alma
o un sincero "lo siento"
taladrando al corazón;
tal vez, hasta un roce
mágico de mis dedos
sobre el relieve húmedo
de tus mejillas encendidas,
habrían apagado el fuego
centelleante de tus ojos
y abortado el pensamiento
confuso de tu partida.
Pero la sangre, antes hirviente,
se congeló en mis venas
y la sed de mi orgullo
se tragó las palabras
que pensé, pero no dije.
!Tonto cuerpo que te aleja
para gritar tu nombre
al umbral de cada sueño
que me duerme y me despierta
bajo el castigo de extrañarte
por siempre entre el silencio
que se adueñó de tu ausencia!