Jacobino
Poeta recién llegado
Solo estamos tú y yo en ese castillo de medianoche,
construcción que se tragan los bosques,
que desde el cielo nadie divisa y los hombres
ya desistieron de acorralar: Solo tú y yo,
y el espacio ardiente de una habitación,
un gólgota obsceno que soporta silencios,
suspiros tan hondos que surgen por debajo
del corazón, gritos de histeria. O sea, tú y yo:
un amasijo de carne que al tiempo se come,
y se dice a si misma: amor,
te quiero hasta el fin, métete todo...
En nuestro castillo no hay otras voces que aullidos,
no existen vestidos, senderos, no hay nada más...
las paredes de rocas, los pasadizos umbríos,
los patios donde ya no cocea alazán alguno,
las mazmorras, los emparedados, los mástiles
de las banderas... se plegaron tiempo há
a nuestro dominio, tú y yo, que un sitio fuera del mundo
cercamos, en ese castillo de muerte,
nos proporcionamos la única la vida
que podemos darnos: auuuu!
3 de gener de 2010.
construcción que se tragan los bosques,
que desde el cielo nadie divisa y los hombres
ya desistieron de acorralar: Solo tú y yo,
y el espacio ardiente de una habitación,
un gólgota obsceno que soporta silencios,
suspiros tan hondos que surgen por debajo
del corazón, gritos de histeria. O sea, tú y yo:
un amasijo de carne que al tiempo se come,
y se dice a si misma: amor,
te quiero hasta el fin, métete todo...
En nuestro castillo no hay otras voces que aullidos,
no existen vestidos, senderos, no hay nada más...
las paredes de rocas, los pasadizos umbríos,
los patios donde ya no cocea alazán alguno,
las mazmorras, los emparedados, los mástiles
de las banderas... se plegaron tiempo há
a nuestro dominio, tú y yo, que un sitio fuera del mundo
cercamos, en ese castillo de muerte,
nos proporcionamos la única la vida
que podemos darnos: auuuu!
3 de gener de 2010.
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