Jesús B.Rodriguez Saludes
Poeta recién llegado
Derramado sobre la banca,
esperaba tu mano caliente
para despegar las hebras del hambre,
del odio creciendo
en la lluvia: la muerta llovizna
ensopada en los ojos.
Dejaba huir la soledad
con cada ida y venida
del metro.
¿Qué sentido tenía esperarte
en otra escalera lejana,
en otra presunta estación?
Empinó las orejas de pronto,
recobró los latidos del rabo
calado
hasta matar el olor conocido
que iba dejando la voz
de tu mano.
Dicen que te esperó...
Que todavía
te sigue esperando.
Última edición: