Leona sumisa
Poeta recién llegado
Nunca en mi vida había conocido un chico tan tonto, él dijo que se tenía que ir cuando se descubrieron mis senos y mis ganas lo apretaron contra la puerta de mi casa. Él me recordó que tenía novia mientras le quitaba la correa desesperadamente, dijo que yo solo era un pase de cocaína mientras su mano se movía dentro de mi pantalón. Puedes burlarte de la chica fácil que te tiraste en el verano pero no olvidarte de ella.
No quiero evitar decir que es el mas tonto que en mi vida he conocido. Aún amándolo, sus mentiras me miran la cara de imbécil y hacen que odie tanto la transparencia inútil que me delata. Los focos de los autos desfiguraban nuestras sombras, mientras corríamos a toda velocidad el viaducto multicolor, medio ebrios, después de 10 meses. Gritando cualquier pendejada , comienzo de la madrugada, mientras el color de la vida se hacía mas intenso frente a nuestras tenues pupilas, y la luna aparecía picada por la mitad, como su sonrisa, engañosa: solo a veces y hermosa : casi siempre. Esa noche nos bebimos una botella del vino mas barato, en cualquier bloque de cemento en el que pudiéramos sentarnos sin que “los pacos” jodieran. Y le dije verdad tras verdad hasta que me salpicó una lágrima negra, culpa de sus tantos actos idiotas que me taladraron el alma, solo una. Para después desquitarnos del dolor, y diluir los recuerdos en el humo de la noche y la nostalgia. Y matar el ritmo del hip hop en un antro de ambiente en el que solo bailábamos nosotros, y por supuesto, las cucarachas del baño en los charcos mugrientos. Para después masturbarme en el silencio del último piso de tu edificio y no conseguir que acabaras. Me sentí inútil.
En el taxi saqué los dedos por la ventana para deslizarlos por la noche roja y miré tus gestos, así me estallara la cabeza, me molestara la gripe, el cabello pegajoso y dormí en tu cómodo y sensible regazo. Orinaste en una esquina antes de subir a mi casa y yo te esperé viendo la luna sola. En mi casa comiste el brownie que hice esa tarde y te rellenaste una arepa con queso y mantequilla, te serví del jugo de lechosa que hizo mi madre .Lamiste otra vez mis senos, y nos besamos por una vez más, ni siquiera buenas noches. Cerraste la puerta del cuarto y yo la mía mirándote, y cuando lo hice, susurré te amo, cerrando mis ojos , sabiendo que estabas ahí ,pero que no me escucharías. Por la mañana te fuiste con la ropa arrugada, oliendo a amor y cariño .Te abrí la reja de abajo, nos abrazamos, te di monedas para el pasaje, Adioz amor.
Y en la tarde pasando por una esquina pensando en la maravillosa noche de ayer, te veo con la misma caraja que era tu novia, y ahora escuchando Sismo de División minúscula, no puedo evitar decir que eres el chico más tonto que he conocido en toda mi idiota vida.
No quiero evitar decir que es el mas tonto que en mi vida he conocido. Aún amándolo, sus mentiras me miran la cara de imbécil y hacen que odie tanto la transparencia inútil que me delata. Los focos de los autos desfiguraban nuestras sombras, mientras corríamos a toda velocidad el viaducto multicolor, medio ebrios, después de 10 meses. Gritando cualquier pendejada , comienzo de la madrugada, mientras el color de la vida se hacía mas intenso frente a nuestras tenues pupilas, y la luna aparecía picada por la mitad, como su sonrisa, engañosa: solo a veces y hermosa : casi siempre. Esa noche nos bebimos una botella del vino mas barato, en cualquier bloque de cemento en el que pudiéramos sentarnos sin que “los pacos” jodieran. Y le dije verdad tras verdad hasta que me salpicó una lágrima negra, culpa de sus tantos actos idiotas que me taladraron el alma, solo una. Para después desquitarnos del dolor, y diluir los recuerdos en el humo de la noche y la nostalgia. Y matar el ritmo del hip hop en un antro de ambiente en el que solo bailábamos nosotros, y por supuesto, las cucarachas del baño en los charcos mugrientos. Para después masturbarme en el silencio del último piso de tu edificio y no conseguir que acabaras. Me sentí inútil.
En el taxi saqué los dedos por la ventana para deslizarlos por la noche roja y miré tus gestos, así me estallara la cabeza, me molestara la gripe, el cabello pegajoso y dormí en tu cómodo y sensible regazo. Orinaste en una esquina antes de subir a mi casa y yo te esperé viendo la luna sola. En mi casa comiste el brownie que hice esa tarde y te rellenaste una arepa con queso y mantequilla, te serví del jugo de lechosa que hizo mi madre .Lamiste otra vez mis senos, y nos besamos por una vez más, ni siquiera buenas noches. Cerraste la puerta del cuarto y yo la mía mirándote, y cuando lo hice, susurré te amo, cerrando mis ojos , sabiendo que estabas ahí ,pero que no me escucharías. Por la mañana te fuiste con la ropa arrugada, oliendo a amor y cariño .Te abrí la reja de abajo, nos abrazamos, te di monedas para el pasaje, Adioz amor.
Y en la tarde pasando por una esquina pensando en la maravillosa noche de ayer, te veo con la misma caraja que era tu novia, y ahora escuchando Sismo de División minúscula, no puedo evitar decir que eres el chico más tonto que he conocido en toda mi idiota vida.
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