Orfelunio
Poeta veterano en el portal
El Chiritongo
Los ojos chiribitas ya los tengo
porque al morderme mal la radiactiva,
la mancha tan picada y atractiva
dejó la araña a un viejo barbiluengo.
Los pelos, del eléctrico momento,
se hicieron como alambres con su tela,
ahora sé que siempre al hombre araña
lo rasca la pared con su tormento.
Santo que nunca estuvo en Compostela
se estrella de ermitaño al firmamento,
no tiene de la vida la cabaña,
y llega lo que huele a su cancela
con luz que está en los campos de excremento.
Como vino de trágico el que nombro
nos vendió por lo tonto la cruzada,
disculpado quedó el sin chiritongo,
le dijo el afectado: no fue nada.
Aún Méjico canta la tumbada
y baila por el santo los domingos,
me lo invento por ser de la bobada
una fiesta traída a los vikingos.
Los ojos chiribitas ya los tengo
porque al morderme mal la radiactiva,
la mancha tan picada y atractiva
dejó la araña a un viejo barbiluengo.
Los pelos, del eléctrico momento,
se hicieron como alambres con su tela,
ahora sé que siempre al hombre araña
lo rasca la pared con su tormento.
Santo que nunca estuvo en Compostela
se estrella de ermitaño al firmamento,
no tiene de la vida la cabaña,
y llega lo que huele a su cancela
con luz que está en los campos de excremento.
Como vino de trágico el que nombro
nos vendió por lo tonto la cruzada,
disculpado quedó el sin chiritongo,
le dijo el afectado: no fue nada.
Aún Méjico canta la tumbada
y baila por el santo los domingos,
me lo invento por ser de la bobada
una fiesta traída a los vikingos.