Khar Asbeel
Poeta fiel al portal
El cielo hierve
de enjambres afilados y cristalinos.
Llamea azul,
se derrama en efluvios tersos
anegando ojos y almas.
Se precipita el sol
en un diluvio dorado,
incendia la piel
con fulgores tornasolados.
Un silencio sacro
se expande en giros de viento
bajo el curvo ímpetu
de un fuego blanco.
Se desvanece el cielo
en espumas rutilantes,
enhebrando la ceguera
en nuestros cuerpos estáticos.
de enjambres afilados y cristalinos.
Llamea azul,
se derrama en efluvios tersos
anegando ojos y almas.
Se precipita el sol
en un diluvio dorado,
incendia la piel
con fulgores tornasolados.
Un silencio sacro
se expande en giros de viento
bajo el curvo ímpetu
de un fuego blanco.
Se desvanece el cielo
en espumas rutilantes,
enhebrando la ceguera
en nuestros cuerpos estáticos.