El cielo irrepetible (Poema), Canto XXII

Me has hecho pensar Jorge, es intrincado tu poema. Es muy hermoso y revuelto como el mar. M e gusta pensar que el remanso del final es la paz de un amor que se ha consumado.
Besos Jorge querido:
Paloma.
 
Voy navegando el río de tu cuerpo y mi boca rema
Donde una brisa canta su túnica de sombras
He desenrollado el vértigo de dos remansos
Deletreé los ladrillos laterales de los aljibes
Mientras los peces atónitos
Se enrollaban en la columna de mi pecera como una hiedra
Ésa es mi primera paz
Tus ojos
Transcurrí tus brazos como arroyos mansos
Luego pedregosos y turbulentos
Ésas son mis primeras olas
Tus manos
Resolví los peces intrincados con las anclas
Y tu imagen se derritió entre las olas
Como las cosas tras el humo caliente
Hasta que bajaron tus ojos
A revolotear sus vértigos y enloquecerse
Y tu amor rodó como un pájaro herido
Como mis besos heridos que ya no remaban
Que parpadeaban sus últimas alas moribundos
Y el agua se desangraba en racimos de mariposas
Y quedó el mar paladeando
Y cabeceando contra los muros
Con la primera quietud del árbol caído sumergida
Y las frutas mejores hundidas con los peces
Ése es mi amor
Nosotros
Mi nueva paz como tus ojos rescatados
Como el río alisado tras las piedras.


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
Jorge, Jorge, Jorge... ¡Qué alegoría al amor! Un poemas muy bueno amiguito. Me gustó, y mucho.
 
Profundas imágenes de un amor entregado, en el cierre nos dejas un gran tesoro...la paz, tu paz.
Magistral.
Un abrazo. Pili
 

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