rodolfo salvador ardila
Poeta recién llegado
El cielo despercude mi alma pero el ser de no ser reconoce la respuesta de hoy en insomnio y el mas allá aclama mi colina de laureles enterrados en la arena del sepulcro, donde no hay nadie, pero se encuentra la quietud, el silencio de mis mentiras, reprendo mi contradecir pero mi alma no se deja de frustrar en un pecho que arde en el mar del dolor, presente, enfermedad? Pero el viento toca mi terreno de huracanes de fuego que lleva mi tristeza desolada al desierto de lujuria impávida del sentir el frío de mis manos, en mis pies que no responden al llamado de todo lo terrenal, pero si la enferma luna que me trae malos influjos me deja ahora me encontraré en los cerros de tu influencia.