jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
me gustaría enfermarme un poco
salir de la asquerosa rutina
-esta infinita repetición de mañanas y noches
de gestos y palabras y actos invariables-
que me diera algo, lo que fuese
un pequeño cáncer, digamos
un tumorcito en el páncreas
o en la médula ósea
tal vez que se me llenara de agua un pulmón
o me reventara una vena del cerebro
mientras fuese manejando
y perdiera luego el conocimiento y me estrellara
contra el poste de un semáforo o contra un camión
que me golpeara la cabeza y me la abriera
y me saliera mucha sangre
y me rompiera los brazos
y la nariz
que me sacaran medio muerto del carro
a punto de infarto y de hemiplejia y de colapso cerebral
que me hicieran una transfusión
con sangre infectada de sida
o hepatitis b
o una rara bacteria devoradora de glóbulos rojos
llegar al hospital y contraer septicemia
leucemia, anemia, hipotermia y mal de parkinson
ser desahuciado
ser cortado en cuatro pedazos
ser declarado muerto durante la madrugada
y a la mañana siguiente levantarme de la cama
salir del cuarto
despedirme de las enfermeras con un beso
explicarles que así somos los poetas
la realidad nunca acaba de gustarnos
no importa si se ajusta a nuestras expectativas
o resulta todo lo contrario
algo nos impulsa a intentar cambiarla una y otra vez
morir en el intento no es pretexto
para deshacerlo todo y empezar de vuelta
desde el primer renglón
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