iriam
Poeta adicto al portal
Ahí está, como caído de olvido,
Lleno de azares y mirlos,
Canciones y poemas extintos;
Se va y germinan los recuerdos.
Sufre la pérdida de la conciencia,
Retorna al silencio perecedero;
Se deja seducir por la tristeza,
Y ve su rostro sobre aquel baúl.
Entonces llueve... casi un diluvio,
Una luna acurrucada entre las nubes;
Un siniestro descontrol sobre su pecho,
¡Ha! ¡La distancia en el reloj!
Como si amor fuera una palabra extinta,
Un verbo si conjugar, la desesperación;
¡Ve de nuevo el cielo!,
Aquel cielo de esperanzas agazapadas.
De nuevo va adonde su cofre,
Regazo de olvidos y memorias;
Sueños dormidos tras aquel ayer,
Consuelo de espejos callejeros,
Y sin embargo aquel retrato,
¡Aquella voz!... ¿solo a ella le dolió?
No. Solo me reclaman distancias,
Su ausencia de sol sin noche.
Lleno de azares y mirlos,
Canciones y poemas extintos;
Se va y germinan los recuerdos.
Sufre la pérdida de la conciencia,
Retorna al silencio perecedero;
Se deja seducir por la tristeza,
Y ve su rostro sobre aquel baúl.
Entonces llueve... casi un diluvio,
Una luna acurrucada entre las nubes;
Un siniestro descontrol sobre su pecho,
¡Ha! ¡La distancia en el reloj!
Como si amor fuera una palabra extinta,
Un verbo si conjugar, la desesperación;
¡Ve de nuevo el cielo!,
Aquel cielo de esperanzas agazapadas.
De nuevo va adonde su cofre,
Regazo de olvidos y memorias;
Sueños dormidos tras aquel ayer,
Consuelo de espejos callejeros,
Y sin embargo aquel retrato,
¡Aquella voz!... ¿solo a ella le dolió?
No. Solo me reclaman distancias,
Su ausencia de sol sin noche.
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