Eduardo Bretón
Poeta recién llegado
Cuéntame de tus amores mujer, de tus nostalgias pasadas que fundidas y amargas queman tu piel. Dime el hecho, el calor, el color de tu mirar, dime que harta y muerta de la vida estas. Simple consecuencia, consecuente de los actos, de violencia, de dulce desamor. Tientas a tientas mi alma, a penas, a duras penas puedes contar, cuenta conmigo si apenas quieres contar. Te arrepientes, tal vez a veces, de algún suceso de tu andar, recuerda que la rueda siempre ha de girar y las palabras que de la boca salen, a nuestros pasos, tarde que temprano, han de regresar. Así se supone un curioso evento nocturno, durante el cual te meces y vuelves a nacer, vuelves a parir y regurgitar, después al anhelo el hecho, no más ni menos, el deseo simple de tu actuar. Piensa que la vida es vida siempre que se quiere y se puede vivir, la muerte no es necesariamente muerte, es dejar de vivir, de no querer vivir ya más.