y nos escondíamos de nuestros pecados en un saco de moscas,
de moscas como pianos...
y dime que no pasa nada, que laten sin quemar las mariposas,
que es la misericordia en los ojos de las verduras...
porque se apilan las pajareras, y las estrellas están mojadas;
porque se reúnen los rumiantes en la parada del autobús,
y anda el hombre de la linterna por las tabernas...
y las sesiones cinéfilas de los gaviales,
y la loba que ya debe andar, por el trueno y el color negro.