El color original

Pedro Darquea

Poeta asiduo al portal
Cinco cabezas descansan frente al fuego,
la llama no desiste y la noche
apacigua nuestras raíces.
El tiempo se va, paseando
indiferente y bohemio.


La luna descansará...
el queso junto a los perros.
Abriéndose nuestras mentes
hacia el más alto océano,
colmado de cuatro elementos,
donde se aman cielo e infierno.


Es certera la frecuencia
de los ojos con el cielo,
y las manos extendidas, entregándose.
Cada extremidad, cada espacio y átomo
alucinan con la verdad.
Encerrados en la más amplia libertad,
hundidos por un segundo, en el color original.
 
Última edición:
Cinco cabezas descansan frente al fuego,
la llama no desiste y la noche
apacigua nuestras raíces.
El tiempo se va, paseando
indiferente y bohemio.


La luna descansará...
el queso junto a los perros.
Abriéndose nuestras mentes
hacia el más alto océano,
colmado de cuatro elementos,
donde se aman cielo e infierno.


Es certera la frecuencia
de los ojos con el cielo,
y las manos extendidas, entregándose.
Cada extremidad, cada espacio y átomo
alucinan con la verdad.
Encerrados en la más amplia libertad,
hundidos por un segundo, en el color original.


Bella melodia que entre llamas y extremedidas subyuga para que en el parado
bosque uno encuentre el asombro de imagenes pictoricas. felicidades. un gran
poema. luzyabsenta
 
Como te han distinguido con la divisa de poeta del mes de Junio he tenido curiosidad por ver el tipo de poesía que una persona nacida en el cuarto año de la última década del siglo pasado podía realizar. Ya me hago una idea de lo que escribes. Seguiré tus escritos. Luis
 
Como te han distinguido con la divisa de poeta del mes de Junio he tenido curiosidad por ver el tipo de poesía que una persona nacida en el cuarto año de la última década del siglo pasado podía realizar. Ya me hago una idea de lo que escribes. Seguiré tus escritos. Luis

Muchas gracias por tu comentario Luis, un abrazo.
 

Cinco cabezas descansan frente al fuego,

la llama no desiste y la noche
apacigua nuestras raíces.
El tiempo se va, paseando
indiferente y bohemio.


La luna descansará...
el queso junto a los perros.
Abriéndose nuestras mentes
hacia el más alto océano,
colmado de cuatro elementos,
donde se aman cielo e infierno.


Es certera la frecuencia
de los ojos con el cielo,
y las manos extendidas, entregándose.
Cada extremidad, cada espacio y átomo
alucinan con la verdad.
Encerrados en la más amplia libertad,
hundidos por un segundo, en el color original.



Interesantes letras las que nos compartes Pedro,
como retornando al génesis de la existencia.
Un placer leerte en esta entrega.
Estrellas y un abrazo
Ana
 

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