Pedro Darquea
Poeta asiduo al portal
Cinco cabezas descansan frente al fuego,
la llama no desiste y la noche
apacigua nuestras raíces.
El tiempo se va, paseando
indiferente y bohemio.
La luna descansará...
el queso junto a los perros.
Abriéndose nuestras mentes
hacia el más alto océano,
colmado de cuatro elementos,
donde se aman cielo e infierno.
Es certera la frecuencia
de los ojos con el cielo,
y las manos extendidas, entregándose.
Cada extremidad, cada espacio y átomo
alucinan con la verdad.
Encerrados en la más amplia libertad,
hundidos por un segundo, en el color original.
la llama no desiste y la noche
apacigua nuestras raíces.
El tiempo se va, paseando
indiferente y bohemio.
La luna descansará...
el queso junto a los perros.
Abriéndose nuestras mentes
hacia el más alto océano,
colmado de cuatro elementos,
donde se aman cielo e infierno.
Es certera la frecuencia
de los ojos con el cielo,
y las manos extendidas, entregándose.
Cada extremidad, cada espacio y átomo
alucinan con la verdad.
Encerrados en la más amplia libertad,
hundidos por un segundo, en el color original.
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