El cóndor

Casanova

Poeta recién llegado
En las altas montañas de granito,
en los Andes, de inhòspitas alturas,
hay un còndor que mira al infinito
y llora al soportar sus desventuras.

Recuerda que al volar sobre los montes,
cuando junto a su amada compañera,
desafiaba los bastos horizontes
a la luz celestial de primavera.

Pero un dìa, bajo frìbola alborada,
su amada inseparable habìa partido
al final de su ùltima morada,
dejando en brumas su apacible nido.

Y el còndor, majestad de los desiertos,
espera,con dolor, su despedida
al gèlido sepulcro de los muertos,
en busca de su eterna consentida.

Y una tarde, transido y destrozado,
abriò sus alas, temblorosamente,
y escrutando el fatal acantilado
se lanzò hacia el abismo, de repente.




 
Última edición:
En las altas montañas de granito
por los Andes, de inòspitas alturas,
Hay un còndor que mira a las al infinito;
y llora al soportar su desventura.

Recuerda que al volar sobre los montes,
cuando junto a su amada compañera,
desafiaba los bastos horizontes
a la luz celestial de primavera.

Pero un dìa, tormentoso de alborada,
su amada inseparable habìa partido
al final de su ùltima morada,
dejando en brumas su apacible.

Y el còndor, majestad de los desiertos,
espera,con dolor, su despedida
al gèlido sepulcro de los muertos,

en busca de su eterna consentida.

Y una tarde, sumido en el mutismo,
abriò sus alas, temblorosamente,
y escrutando el fondo del abismo
se lansò contra el risco, de repente.




Bello pero triste poema sobre un amor alado que acabo en tragedia. Me gusta como lo has escrito amigo Casanova. Un abrazo. Paco.
 
En las altas montañas de granito
por los Andes, de inòspitas alturas,
Hay un còndor que mira a las al infinito;
y llora al soportar su desventura.

Recuerda que al volar sobre los montes,
cuando junto a su amada compañera,
desafiaba los bastos horizontes
a la luz celestial de primavera.

Pero un dìa, tormentoso de alborada,
su amada inseparable habìa partido
al final de su ùltima morada,
dejando en brumas su apacible.

Y el còndor, majestad de los desiertos,
espera,con dolor, su despedida
al gèlido sepulcro de los muertos,

en busca de su eterna consentida.

Y una tarde, sumido en el mutismo,
abriò sus alas, temblorosamente,
y escrutando el fondo del abismo
se lansò contra el risco, de repente.




Vuelo infinito cuando la tristeza es nerviacion de lo deseado. un iman
para traspasar esas sensaciones en una dimension nueva. felicidades.
exquisita imagen general en el bro te de unos versos intensos.
luzyabsenta
 

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