Osidiria
Poeta asiduo al portal
Boca de pez,
ebrio bajo el sombrero de cuarzo que me regalaron cuando me jubilé,
verde esmeralda sinfonía en mi piano
y mi fachada de cerámica Talaverana se resquebraja
como el trono del Imperio Otomano,
sí me fusilaron,
arrancando uno a uno los botones de mi sotana,
sentado sobre una pila de gavillas de cobre robado
y las baquetas de los tambores de tuétano
resoplando como un búfalo como tono de alarma en mi despertador,
corredor de fondo, eso es lo que soy,
y lo que fui también seré,
me equivoqué,
caí de mi caballo y me di de bruces contra el fondo del pozo,
podría pedir perdón pero no lo haré,
los del disfraz de payaso diabólico que sigan esperando.
Cuerpo de sarampión,
ojo de ladrón obsesionado con cestas de manzanas para abuelas,
lengua de caracol que se asusta con la primera uña enterrada en cal,
viva o muerta, de esto mejor no hablar,
caballos a volar, sueños de princesas y duendes que nunca enferman,
eso si es una buena apuesta, vale la pena hacerlo un rap.
Bienvenido al país de los mentirosos,
el libro de visitas está en imprenta
y el conserje del traje rojo no quiere morir más,
dos veces es suficiente,
a firmar, a borrar la huella del león sobre la arena
y a esperar que se derrita la armadura del gran estafador.
***
**
*
ebrio bajo el sombrero de cuarzo que me regalaron cuando me jubilé,
verde esmeralda sinfonía en mi piano
y mi fachada de cerámica Talaverana se resquebraja
como el trono del Imperio Otomano,
sí me fusilaron,
arrancando uno a uno los botones de mi sotana,
sentado sobre una pila de gavillas de cobre robado
y las baquetas de los tambores de tuétano
resoplando como un búfalo como tono de alarma en mi despertador,
corredor de fondo, eso es lo que soy,
y lo que fui también seré,
me equivoqué,
caí de mi caballo y me di de bruces contra el fondo del pozo,
podría pedir perdón pero no lo haré,
los del disfraz de payaso diabólico que sigan esperando.
Cuerpo de sarampión,
ojo de ladrón obsesionado con cestas de manzanas para abuelas,
lengua de caracol que se asusta con la primera uña enterrada en cal,
viva o muerta, de esto mejor no hablar,
caballos a volar, sueños de princesas y duendes que nunca enferman,
eso si es una buena apuesta, vale la pena hacerlo un rap.
Bienvenido al país de los mentirosos,
el libro de visitas está en imprenta
y el conserje del traje rojo no quiere morir más,
dos veces es suficiente,
a firmar, a borrar la huella del león sobre la arena
y a esperar que se derrita la armadura del gran estafador.
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