Julio Escaleno.
Poeta recién llegado
Condenados al sudor.
Condenados a morder manzanas.
Condenados a escuchar serpientes.
Condenados a esperar mañana.
Porque el tiempo se volvió un invento,
porque el agua se quedó estancada,
porque ahora solo quedan cuentos de princesas que no besan ranas.
Con las cuentas que pierdo las veces, con los panes que no tienen peces,
aprendi, de todos los milagros,
a saber multiplicar palabras.
De las gracias que no esperan nada,
me sobraron dos o tres retales,
pedacitos de molinos muertos que nunca quisieron ser gigantes.
En la tela que hacen las arañas las patrañas fueron mis perdices,
del final de todos mis principios los recuerdos se vuelven varices.
Condenados a morder manzanas.
Condenados a escuchar serpientes.
Condenados a esperar mañana.
Porque el tiempo se volvió un invento,
porque el agua se quedó estancada,
porque ahora solo quedan cuentos de princesas que no besan ranas.
Con las cuentas que pierdo las veces, con los panes que no tienen peces,
aprendi, de todos los milagros,
a saber multiplicar palabras.
De las gracias que no esperan nada,
me sobraron dos o tres retales,
pedacitos de molinos muertos que nunca quisieron ser gigantes.
En la tela que hacen las arañas las patrañas fueron mis perdices,
del final de todos mis principios los recuerdos se vuelven varices.