Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
Llegaba a ti entre saltos de agua por las ramas
y de tus labios se escapaban besos anaranjados.
Lamía de tus dedos las luces de Las Vegas
y tus uñas olían a gasolina porque peleabas con las bujías
de tu reumático Pointer
o a madreperla salada cuando empezabas sin mí la fiesta
sobre el caballo de mi voz al otro lado de la línea.
Coleccioné las pecas que satelizaban tus pezones,
tus posiciones favoritas para masacrar las sábanas,
las gotas de sudor que corregían tu rímel
y también algunas lágrimas embalsamadas.
Fluiste con furiosa lentitud en mis papilas
hasta que quedé abrazado a tu blusa vacía
que aún no termina de ahogar sus gemidos.
Se me acabó el tiempo pero no los ojos,
pero no la boca que te mide a años luciérnaga.
Recuerdo que te dije No estoy hecho para quedarme,
pero creo que nunca estaré listo para irme.
Lo entendiste bien sin escuchar nada.
Me ahorraste el costo de un boleto sencillo
con tu viaje a pie por la madrugada.
y de tus labios se escapaban besos anaranjados.
Lamía de tus dedos las luces de Las Vegas
y tus uñas olían a gasolina porque peleabas con las bujías
de tu reumático Pointer
o a madreperla salada cuando empezabas sin mí la fiesta
sobre el caballo de mi voz al otro lado de la línea.
Coleccioné las pecas que satelizaban tus pezones,
tus posiciones favoritas para masacrar las sábanas,
las gotas de sudor que corregían tu rímel
y también algunas lágrimas embalsamadas.
Fluiste con furiosa lentitud en mis papilas
hasta que quedé abrazado a tu blusa vacía
que aún no termina de ahogar sus gemidos.
Se me acabó el tiempo pero no los ojos,
pero no la boca que te mide a años luciérnaga.
Recuerdo que te dije No estoy hecho para quedarme,
pero creo que nunca estaré listo para irme.
Lo entendiste bien sin escuchar nada.
Me ahorraste el costo de un boleto sencillo
con tu viaje a pie por la madrugada.
13 de noviembre de 2020