jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
.
anoche
olvidé tomarme
la pastilla amarilla
que
debo tomarme
cada día
para
reducir al máximo
las fallas de memoria que
desde hace ya un tiempo
vengo sufriendo
debe ser
por tal motivo
que ahora no tengo
ni puta idea
de cuál es mi nombre
qué hice anoche
dónde dejé el pinche nissan, qué hago
en este puto cuarto de hotel
y quién es la fulana de veintitantos, cabello color magenta
-putifalda a la altura del ombligo, las bragas en el piso
y un piercing en forma de serpiente atravesándole el coño-
que ronca como una puerca despatarrada a mi lado en la cama
pero
una cosa
sí te digo:
que
mientras mi mente conserve
intactas las nociones
de qué meter
por dónde meterla
y cómo hacer para -una vez habiendo metido lo que había que meter
en el lugar adecuado para ello-
ponerle a un cuerpo de mujer como el que yace junto a mí
tremenda clase de cogida que te cagas
el puto alzheimer seguirá pelándome la verga
.
anoche
olvidé tomarme
la pastilla amarilla
que
debo tomarme
cada día
para
reducir al máximo
las fallas de memoria que
desde hace ya un tiempo
vengo sufriendo
debe ser
por tal motivo
que ahora no tengo
ni puta idea
de cuál es mi nombre
qué hice anoche
dónde dejé el pinche nissan, qué hago
en este puto cuarto de hotel
y quién es la fulana de veintitantos, cabello color magenta
-putifalda a la altura del ombligo, las bragas en el piso
y un piercing en forma de serpiente atravesándole el coño-
que ronca como una puerca despatarrada a mi lado en la cama
pero
una cosa
sí te digo:
que
mientras mi mente conserve
intactas las nociones
de qué meter
por dónde meterla
y cómo hacer para -una vez habiendo metido lo que había que meter
en el lugar adecuado para ello-
ponerle a un cuerpo de mujer como el que yace junto a mí
tremenda clase de cogida que te cagas
el puto alzheimer seguirá pelándome la verga
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