Dark_Fairy
Poeta que considera el portal su segunda casa
De un árbol escarabajo
cuelgan moras azules
y verdosas, entre una
estrepitosa multitud
sueña un elefante rosa.
(Collage de recuerdos que
hace mi memoria al acordarse
el cerebro azul, de los textos
en los libros, como una sobre dosis
de aletargamiento)
¡Y si es verano! como si el
demonio de la película me
sonriera alegre en el baño negro
como si viera pasar el siglo anterior
en trineos dorados, una mujer
pregunta por un corazón arrendado
y las pobres deudas se prostituyen
para pagarse ellas mismas.
(Como mi tía que llegaba
siempre embriagada de placeres
juveniles, que nunca sonrió ante
la luna estigmatizada, y otro collage
hace mi refractario cerebral).
Los únicos domingos que
me han gustado, fueron aquellos
cuando estaba en otro lado
cuando el tono de la gente
me hacía gracia y enseñaba
mis dientes entonces manchados.
(Como mi padre en un diciembre
se ausentó enervado, y se
desquito emocionalmente en la
cantina que tiene nombre de
forastero soñoliento, y lo mismo
hizo el siguiente año, doce horas
ausente, inyectando alcohol en sus
labios).
Siempre fueron menos los valientes
que nos atrevimos a hablarle a la
brujilla de la peste, cada vez que
me acercaba los vientos salvajes
explotaban entre mis dedos y entre
mis sienes, pero faltaban años para
conocer al amado, faltaban años para
experimentar soledad en materia, no
en corazones sumergidos en
mares anticuados.
(Un último collage de un
último espacio, crepúsculo que
un día se dibujo en la boca
en mi boca se dibujo ese crepúsculo
al rozar un falo, y ese crepúsculo
amarillo, se enojo con mis labios
poniendo al horizonte rojizo, y multiplicando
la rabia al cuadrado).
cuelgan moras azules
y verdosas, entre una
estrepitosa multitud
sueña un elefante rosa.
(Collage de recuerdos que
hace mi memoria al acordarse
el cerebro azul, de los textos
en los libros, como una sobre dosis
de aletargamiento)
¡Y si es verano! como si el
demonio de la película me
sonriera alegre en el baño negro
como si viera pasar el siglo anterior
en trineos dorados, una mujer
pregunta por un corazón arrendado
y las pobres deudas se prostituyen
para pagarse ellas mismas.
(Como mi tía que llegaba
siempre embriagada de placeres
juveniles, que nunca sonrió ante
la luna estigmatizada, y otro collage
hace mi refractario cerebral).
Los únicos domingos que
me han gustado, fueron aquellos
cuando estaba en otro lado
cuando el tono de la gente
me hacía gracia y enseñaba
mis dientes entonces manchados.
(Como mi padre en un diciembre
se ausentó enervado, y se
desquito emocionalmente en la
cantina que tiene nombre de
forastero soñoliento, y lo mismo
hizo el siguiente año, doce horas
ausente, inyectando alcohol en sus
labios).
Siempre fueron menos los valientes
que nos atrevimos a hablarle a la
brujilla de la peste, cada vez que
me acercaba los vientos salvajes
explotaban entre mis dedos y entre
mis sienes, pero faltaban años para
conocer al amado, faltaban años para
experimentar soledad en materia, no
en corazones sumergidos en
mares anticuados.
(Un último collage de un
último espacio, crepúsculo que
un día se dibujo en la boca
en mi boca se dibujo ese crepúsculo
al rozar un falo, y ese crepúsculo
amarillo, se enojo con mis labios
poniendo al horizonte rojizo, y multiplicando
la rabia al cuadrado).