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El crimen perfecto

Maria Teresa Fuenmayor T.

Poeta recién llegado
Despertó ese día -al fin- con un buen tema in mente -después
de todo quizá sí podría participar en el concurso de
mini-cuentos-. No tenía la esperanza -ni siquiera el deseo- de
ganar. Pero el que su obra fuera leída por otros era la respuesta
a un deseo y un sueño largamente acariciados. Trataba de no
pensar en que le leerían miembros de un jurado formado por
literatos, personas cultas, verdaderos profesionales de las letras,
que tal vez su obra sería más apreciada en manos de gente más
sencilla, con menos "kilometraje" en cuestiones de lectura.
Su familia lo apreciaría -por aquello de que en el pueblo de los
ciegos el que tiene un ojo es rey-, pero le daba timidez presentar
sus escritos a su familia. Tenía tantas cuartillas llenas, tanto en
prosa como en verso, desde hacía añales...pero ninguna cumplía
con el requisito de máximo 2000 palabras de las bases del
concurso. Su cuento más corto tenía cinco capítulos y ya en el
primero en sólo dos páginas tenía 1502 palabras. Ese cuento le
había gustado tanto que estaba añadiéndole personajes y
subtramas con la idea de convertirlo en novela. Lo llevaba bien,
pero ahora se le había trancado el serrucho. Había colocado a la
heroína en tal atolladero que hacía un mes que ni miraba el
cuento...sin saber cómo hacerla salir ilesa del lío. Ojalá pudiera
arreglárselas sola-pensó- y que al ir a releerlo me hallara con la
sorpresa de que no sólo había soslayado la parte difícil sino que
ya estaba a punto de resolver los problemas de las subtramas.
Sonrió de lo absurdo de su pensamiento. Hoy cualquier cosa le
haría sonreír: tenía una buena idea, participaría en el concurso...

Desayunó apresuradamente y puso manos a la obra de
inmediato. Haría un cuento de suspenso...algo policíaco...
EL CRIMEN PERFECTO. Y sorprendería a todos: haría que cada
personaje fuera muy, muy, muy sospechoso y cuando los lectores
llegaran al final impacientes por saber quien era el verdadero
culpable...les dejaría con la incógnita: en la última página
escribiría: ...jamás se conoció al culpable. Ni yo mismo logré
descubrirlo...a pesar de ser el escritor inventor de la trama. Ja, ja.
Buena la haría. Claro que sólo lo leerían los miembros del jurado.
Únicamente en caso de ganar sería publicado en el blog y leído en
varios países...aunque fuera por pocas personas pero...en varias
latitudes...No podía soñar tanto. Tal vez el jurado se compondría
sólo de tres o cuatro escritores serios y eruditos...Bueh, igual,
lo leería alguien además de él. Manos a la obra, pues.
Tenía el título, la intención y el último párrafo...además de la
extensión... -Máximo dos mil palabras-. Comenzó a escribir:
"Lorena caminaba cabizbaja, retorciendo entre las manos
crispadas un pañuelo. Sus ojos irritados y sus párpados inflamados
eran señal inequívoca de una noche de desvelo y llanto.
-Hola, Lori, querida, dime qué te pasa hoy.
Fue apenas un susurro, reconoció la voz de inmediato y se
estremeció. Miró en todas direcciones, menos hacia el seto de
donde salía la voz. Nadie la observaba. Sus hermanos,
enfrascados en su partida de dominó, no tenían cabeza para otra
cosa. Su mamá se afanaba tratando de encender los reacios
carbones para la parrilla de ese domingo.
Se detuvo junto al seto y para disimular se inclinó haciendo
ademanes que hicieran parecer que se estaba atando las trenzas
de sus zapatos deportivos.
-Otra noche de pleitos, gritos, ya no los soporto...nunca me habían
parecido tan largas las vacaciones. Pensar que apenas estoy en
medio de ellas. Desearía volver al internado hoy mismo. Al menos
allá me rodean personas normales. Anoche pensé que terminarían
matándose..."

No pudo continuar escribiendo porque llamaron a la puerta.
Era para medir el consumo de electricidad. El encargado le
recomendó que cambiara el medidor que ya era modelo muy viejo.
Una escaramuza de discusión entre que si debía hacer él mismo
la solicitud, dónde hacerla, cuánto le costaría, no tener tiempo para
ello, tiempo perdido, tiempo perdido, tiempo perdido...Al fin se
sentó nuevamente frente a su PC para continuar escribiendo
acerca de los que la noche anterior parecían querer matarse:
"...debes llamar a la policía, Lorena, no reacciona y no creo que
esto haya sido un accidente. Debemos llamar a la policía."
Pero...¿Qué zipote? Estoy seguro que no fue esto lo que escribí.
O... ¿Será el stress? ¿Será que lo escribí y lo olvidé?
Oh, no...Arteriosclerosis o Alzheimer...no. Nada de eso. Siempre
he sido tan distraído, tan "caído de la mata". Déjame continuar...
"...-Por supuesto, eso haré, Edinson. Todo esto me parece muy
extraño. ¿Qué hacía él a esta hora en este lugar en vez de estar en
su trabajo...? Llamaré a la policía de inmediato..."
Otra vez la puerta, ¿Ahora qué? Cuando por fin tengo un tiempito
para dedicarle a mi cuento...cuando me atrevo a faltar un
miércoles al trabajo...cuando normalmente nadie visita esta casa.
Santo Cielo...
Listo. Desconectó el timbre de la puerta y el teléfono, cierro las
ventanas. "No me pararé de acá hasta que haya terminado mi minicuento.
Justo estaba Lorena a punto de llamar a la policía..."
"...Edinson, ¿Por qué pareces estar tan seguro de que fue Lorena
quien lo mató?
-Porque hizo mucho énfasis en que él no debía estar a esa hora en
ese sitio, que debía estar en el trabajo en ese momento...trató de
hacerme sospechar de Adrián...se veía más preocupada en
inculpar a alguien que triste por lo ocurrido...fue lo que me hizo
sospechar...y recordé que una vez había mencionado algo acerca
del crimen perfecto..."
No. Estoy plena y totalmente seguro que no fue esto lo que escribí.
Tengo el cuento en la mente. No había ningún Adrián entre mis
personajes...esto es muy extraño...demasiado extraño...
Volvió los ojos a la pantalla de su computer y pudo leer:
"...Lorena sonrió a su creador desde su mundo de letras y
utilizando la T mayúscula a manera de martillo le propinó un golpe
mortal en la sien."
Trato de huir pero no pudo, sintió el impacto, el dolor lacerante en
su sien y luego...nada en lo absoluto.
El creciente olor a putrefacción alertó a los vecinos. Cuando
la policía se apersonó en el lugar y derribó la puerta de entrada el
terrible olor se pudo sentir varias manzanas a la redonda. La casa
fue fumigada al igual que las inmediatamente vecinas. El reporte
de la autopsia fue básicamente -palabras más, palabras menos,
términos médicos más, términos médicos menos- "Muerte
ocasionada por golpe con un objeto contundente en la sien
derecha". El arma homicida nunca fue hallada. El no tenía
enemigos, casi no tenía amigos. No había señales de violencia o
de robo. En el archivo MIS DOCUMENTOS de su PC encontraron
un cuento de su autoría, un mini-cuento bastante insulso y mal
escrito que concluía con estas palabras:
"...al día siguiente los periódicos reseñaron la muerte del novel
escritor pero no en primera plana como quizá él hubiera deseado.
Fue apenas un artículo mínimo opacado por las ofertas que en
útiles escolares ofrecían las tiendas del centro. Del asunto no se
volvió a hablar. Nadie pensaría jamás que el personaje de un
cuento simple pudiera ser el homicida del escritor. Lorena había
logrado al fin cometer EL CRIMEN PERFECTO."
 
JA y me dejaste superfacta con este cuento,de p a pa contaste como una verdadera literata.ABRAZOS
 
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