En la última cena,mientras Jesucristo repartía el pan y daba el cáliz a sus discípulos,fumaba ducados como un carretero y se abandonaba al vicio más execrable;bebiendo ginebra y whisky como un borracho más.Judas le decía que como siguiese con ese comportamiento lo llevaría o al manicomio o lo entregaría a los romanos.Pero Cristo no le hacía el menor caso.Seguía bebiendo y fumando,por lo que Judas se levantó de la mesa y salió enfadado a la calle.Ya no quería saber nada de la doctrina del elegido,aunque fuese el hijo de Dios.Decidió traicionarlo por treinta monedas de plata,y así lo vinieron a buscar para encarcelarlo en un manicomio,donde el frenesí y las posesiones infernales estaban a la orden del día.Pronto los psiquiatras diagnosticaron en Cristo una enfermedad...psicosis paranoide.El tabaco y el alcohol lo habían transformado en un fantasma,en un vil asesino de esperanzas que tenían sobre él miles de seguidores en Judea y alrededores.Lo desnudaron y lo azotaron para que le diese el helicóptero y así vomitase todo el alcohol que había ingerido en la última cena.Y es que Cristo era un caso imposible.¡Que vergüenza deberían de tener sus discípulos ahora,que se descubría la verdad de semejante impostor!.San Pedro fue el segundo discípulo en renegar con razón de él.Cómo no lo iba a hacer si su maestro era un borracho y un fumador empedernido.
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