Nancysant
Poeta que no puede vivir sin el portal
(Poema participante en el Concurso de San Valentín 2015. En verso libre)
El cuerpo del amor
El cuerpo del amor es un recóndito misterio
cual fontana de frío y de calor,
da los sorbos de la escarcha,
cuando se hace invierno
y tragos de fuego si arde como el sol.
Sus ojos son dos llamas en calma o desespero,
amorosa dentro de esos dos gemelos si su calor
envuelve la vida entera o viceversa
si su brillo, de pronto, ennegrecido es otro adiós.
Sus manos, dos rutas hacia el cuerpo o hacia el alma
si ostenta algo mayor, con una fiesta de caricias
o un desierto intangible que se extiende para dos.
Su boca es una posada para la inventiva de los labios,
para el beso tibio que desiste o aventura
o es el molde del placer, de la magia laboriosa
que prosigue hacia las uniones más profundas.
Calzados por los sueños están sus pies de seda,
flotando libertinos con la esperanza y con la duda;
brioso vuelo en la jocundidad del tiempo
si no llegan a las costas de la pena y caen como la lluvia.
Lejos de su cuerpo, al amor, con prudencia lo contemplo
y figura un pozo de recuerdos entre la luz y sombra
para subir y descender con el pensamiento nuestro,
pues allí es donde su esencia nos pertenece silenciosa.
cual fontana de frío y de calor,
da los sorbos de la escarcha,
cuando se hace invierno
y tragos de fuego si arde como el sol.
Sus ojos son dos llamas en calma o desespero,
amorosa dentro de esos dos gemelos si su calor
envuelve la vida entera o viceversa
si su brillo, de pronto, ennegrecido es otro adiós.
Sus manos, dos rutas hacia el cuerpo o hacia el alma
si ostenta algo mayor, con una fiesta de caricias
o un desierto intangible que se extiende para dos.
Su boca es una posada para la inventiva de los labios,
para el beso tibio que desiste o aventura
o es el molde del placer, de la magia laboriosa
que prosigue hacia las uniones más profundas.
Calzados por los sueños están sus pies de seda,
flotando libertinos con la esperanza y con la duda;
brioso vuelo en la jocundidad del tiempo
si no llegan a las costas de la pena y caen como la lluvia.
Lejos de su cuerpo, al amor, con prudencia lo contemplo
y figura un pozo de recuerdos entre la luz y sombra
para subir y descender con el pensamiento nuestro,
pues allí es donde su esencia nos pertenece silenciosa.
Nancy Santiago Toro
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