tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Miro hacia el silencio y recorro su cuerpo estremeciendo cada antipartícula sutil, e imperceptible para el ojo humano, puedo advertir la corporeidad de su inmaterialidad adrenalínica que está a punto de ingresar a mi mente. Siento su sabor caramelizado, sin poder si quiera determinar precisamente la procedencia de su gusto. Tal vez la ilogicidad del antipensamiento en sí mismo, resuelva mutar corrosivamente hacia situaciones dormidas. Aunando el pseudo poder de los tiempos muertos que debieran introducirse de un momento a otro en mi cerebro, abrojados simbólicamente por contraculturas imaginarias, que desarrollarían impensados pastiches aleatorios, automatizando irreconocibles formas abstractas, ante la fragmentación incipiente de simulaciones e indireccionados movimientos corvos de líneas insurrectas. El inconsciente desplegará somatizaciones arto desarrolladas con breves impulsos de cortos pensamientos basados en una débil misantropía, capaz de deconstruir maneras, formas y métodos que hasta aquí han sido estipulados y habitualmente mecanizados por vagos actos reflejos.