Ovalles Panpöe
Poeta recién llegado
Desconocía aquella mujer. Y aunque la conociera, el remordimiento no le afectaría. Estaba habituado a ello. La acostó a su gusto para ocuparse de ella con comodidad. Despojándola de su ropa, pudo contemplar toda esa piel morena y turgente. No había discusión, esta chica era otra víctima más. Esta vez se tomó la molestia de preparar el lugar de modo que nadie le interrumpiera. Llevó sus dedos a lo largo del cuerpo desnudo. Ubicándolos entre los pechos, tomó su tiempo para palparla un poco más. Desde ese punto, con bisturí en mano, iniciaría la autopsia.