(Para Jaume, pescador)En el Delta del Ebro,- tras la puesta
de este sol que se aleja por poniente,-
el horizonte tiembla refulgente
sobre las dunas que la arena gesta.
Volando en lejanía avanza presta
un bando de flamencos. Y la gente
admira en ese vuelo diligente
un concierto. Las alas son la orquesta.
Al mismo tiempo en un rumor callado
vertiginosas bandas de cercetas
romperán el silencio con sus voces.
Milagroso es el Delta que inundado
rebosan sus canales aguas quietas
para nutrir la flor de sus arroces.
José Soriano Simón
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Junio 2025