Ran Larsen
Poeta recién llegado
Siempre fui como un demonio
Acostumbrado a vivir en el abismo
De esto quiero dar testimonio
Resignado a esta vida de cruel fatalismo
La gente acostumbrada a odiarme
Hacerme menos con sus miradas
Todas mis acciones siempre repudiarme
Disfrutando de sus vidas agraciadas
Aun teniendo de esto conocimiento
Habiendo aceptado mi cruel destino
De amor y cariño vivo sediento
Con el corazón cansado y mohíno
Un día un ángel poso en mi su mirada
Ahogo en un abrazo todo mi llanto
Confortando mi alma quebrada
Y mi suplicio con su canto
Junto a ella alcancé la felicidad
Sentí que podía aceptarme sin temor
Enfrentar juntos la adversidad
Consagrarle por siempre mi amor
¡Ay de mí que me cegué a la verdad!
Creer que de mi se podría enamorar
Que estùpido fui en mi necedad
Pensar que en su calor me podría refugiar
Con el tiempo se volvió distante
La sonrisa de su rostro desapareció
Mi presencia se volvió aberrante
De sus manos no recibí mas aprecio
Así un día ella se fue de mi lado
Le roge que no me dejara
Por respuesta su silencio obstinado
Borrando cualquier sentimiento de su cara
Abandonado deseando su regreso
Sujetándome a los recuerdos vividos
Su imagen retengo con un beso
Contemplando nuestros sueños destruidos
Soy el demonio que nadie amara jamás
El ser que una vez amo con pasión
Aquel ser que se consume en las llamas
Olvidado en la tumba sin inscripción
Acostumbrado a vivir en el abismo
De esto quiero dar testimonio
Resignado a esta vida de cruel fatalismo
La gente acostumbrada a odiarme
Hacerme menos con sus miradas
Todas mis acciones siempre repudiarme
Disfrutando de sus vidas agraciadas
Aun teniendo de esto conocimiento
Habiendo aceptado mi cruel destino
De amor y cariño vivo sediento
Con el corazón cansado y mohíno
Un día un ángel poso en mi su mirada
Ahogo en un abrazo todo mi llanto
Confortando mi alma quebrada
Y mi suplicio con su canto
Junto a ella alcancé la felicidad
Sentí que podía aceptarme sin temor
Enfrentar juntos la adversidad
Consagrarle por siempre mi amor
¡Ay de mí que me cegué a la verdad!
Creer que de mi se podría enamorar
Que estùpido fui en mi necedad
Pensar que en su calor me podría refugiar
Con el tiempo se volvió distante
La sonrisa de su rostro desapareció
Mi presencia se volvió aberrante
De sus manos no recibí mas aprecio
Así un día ella se fue de mi lado
Le roge que no me dejara
Por respuesta su silencio obstinado
Borrando cualquier sentimiento de su cara
Abandonado deseando su regreso
Sujetándome a los recuerdos vividos
Su imagen retengo con un beso
Contemplando nuestros sueños destruidos
Soy el demonio que nadie amara jamás
El ser que una vez amo con pasión
Aquel ser que se consume en las llamas
Olvidado en la tumba sin inscripción